IV Encuentro Mujeres Lesbianas

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Un grito para un despertar. Macarena Rubilar Campos*

Un grito para un despertar. Macarena Rubilar Campos*

La joven sintió que apenas había cerrado los ojos, cuando comenzó a escuchar un canto que se iba acercando: “Tu clítoris, tan celosamente guardado, te lo arrancaré y lo tiraré al suelo, porque hoy soy un hombre. Mi corazón está hecho de piedra; ¿de qué otra manera podría operarte?”

Exaltada recordó lo que habían hablado con su madre, sobre que ya se aproximaba el momento de que dejara su inocencia e inmadurez y diera paso a su iniciación como mujer. Empezó a sudar frío, temblaba de miedo, solo pensaba en cómo le gustaría ser un pajarito e irse volando lejos.

Mientras más cerca se escuchaba el canto, más crecía su miedo, más se acrecentaba su temblor, más aumentaba su sudor. Entre tristeza, rabia e indignación, lloraba y se preguntaba ¿por qué tenía que pasar por ello? ¿Por qué había tenido que nacer mujer? ¿Sería menos mujer si se negaba a la operación? ¿Es que acaso no había nacido mujer?, entonces, ¿por qué este rito de iniciación para serlo? Muchas preguntas la invadían entre sus lágrimas. Ya no solo escuchaba el canto, ya lograba escuchar las pisadas acercándose, en tanto su corazón se aceleraba más y más.

De repente vio una mano encima de su cuerpo, cada vez más cerca para despedirse de una parte de sí. Cuando parecía que la mano ya se iba a apoderar de ella, no pudo evitar dar un grito, un grito que se mezclaba con su llanto, un grito que la hizo despertar; de un salto se sentó en su cama y encendió la lámpara que se encontraba en el velador. Todo había sido un mal sueño, una horrible pesadilla. Poco a poco pudo ir recobrando sus sentidos, recuperando su tranquilidad.

Cuando por fin logró dejar de llorar, miró a su alrededor y se dio cuenta de que se había dormido viendo un documental de las mujeres Manja, una tribu africana, donde se practica la clitoridectomía. Mientras iba recordando lo que vio en el documental, fue recordando la razón de por qué lo comenzó a ver. Y volvió la rabia.

Recordó que todo se inició por una conversación con su amiga al comentarle que no estaba siendo feliz porque no disfrutaba tener sexo con su novio, pero ella le respondió que eso no importaba porque el fin de la mujer era complacer al hombre.

Recordó la decepción que sintió cuando su amiga para un cumpleaños le regaló un libro Kama Sutra, donde leyó la misma idea que ella le había comentado: «la mujer deberá recordar que el placer del marido no será perfecto, y que por esta razón deberá esforzarse para lograr cerrar y apretar la vagina, y esta se moldee al pene. Entonces el marido la apreciará por encima de cualquier otra mujer y no la cambiará”.

Entonces recordó que, desde esa conversación, ella empezó a cuestionarse y a buscar información; gran fue su conmoción cuando encontró que vagina significa la “funda de la espada”. Recordó cómo se sintió en shock con toda la información que estaba descubriendo.

Así, por todo lo que leyó y con aquella pesadilla, que se había sentido tan real, se prometió cuestionar todo lo que se le había inculcado sobre los estándares de un “deber ser” mujer, y no regirse por las normas impuestas por otros. Se prometió dejar de nombrar vagina a la vulva. Se prometió escuchar su cuerpo y comunicar sus deseos. Se prometió recuperar el ser una mujer clitórica.

Y ahí fue cuando comenzó a sentir la libertad, desde la autonomía y la propia verdad, fiel a sí misma, como una mujer clitórica cualquiera.

*Cuento hilado a partir de lo expuesto por Carla Lonzi en “La mujer clitórica y la mujer vaginal” para ser contado desde la técnica de “susurradoras” junto a mis queridísimas amigas y compañeras, Daniela Ruminot Aravena y Darinka Espíndola Pichara, en nuestro magnifico curso de Lingüística Feminista, impartido por nuestra querida y grandiosa profesora, Andrea Franulic Depix.

Encuentros Intergalácticos. Autobiografía de Mary Daly.

NOTA PRELIMINAR

De octubre de 2022 a enero de 2023, las mujeres de Sabina Editorial y las mujeres de Feministas Lúcidas organizamos cuatro encuentros mensuales en modalidad virtual y convocatoria abierta para conversar de la experiencia de lectura de las cuatro Galaxias que componen el libro: es la palabra que Mary Daly usa para nombrar los cuatro momentos de su Viaje Deslumbrante.

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Las mujeres estamos de luto. Por Ilse Barahona Michel

Las mujeres estamos de luto. Por Ilse Barahona Michel

Al amanecer del domingo, mi cuerpo ha registrado un frío estremecimiento, me he sentido por un momento sin aire al ver la miseria de los hombres en su forma más desencarnada: la guerra.

Los medios y la gente hablan de un bando y del otro, quién tiene más “derecho” o no a defenderse, en cambio en todas las imágenes hay algo en común, el dolor en los rostros de todas las mujeres, de un bando y del otro. Es cuando inmediatamente pienso en todas las madres, en todas las abuelas, en todas las hermanas, en todas las amigas y todas tienen algo en común, el que ninguna estaría dispuesta jamás a entregar a su criatura amada “para servir a la patria”. Los bandos llaman a nuestras criaturas a “defender la patria”, les llenan de discursos inflados y del odio al enemigo; la patria en cambio, no le ofrece un intercambio justo, le paga con miseria y con muerte.

Las mujeres tampoco elegimos ser neutrales ni mucho menos imparciales, estamos a favor de la vida; cada víctima de guerra, cada criatura que vive y experimenta barbarie es criatura y obra de una mujer, por eso a las mujeres nos duelen todas las muertes.

Tampoco tenemos bandos, porque sabemos que para los bandos nuestros cuerpos son botín de guerra, los bandos violan a nuestras hermanas como arma milenaria, quebrar nuestra psique, hacer añicos nuestras existencias, matarnos en vida; no puedo sacar de mi mente a esa mujer en Gaza que se tiraba al piso de dolor e impotencia, rasgando el espacio con alaridos de indignación que nadie escucha.

La necrofilia de los hombres en su máxima expresión, con venia de Occidente, ha venido a reinar con nosotras en estos días, está sucediendo frente a nuestros ojos y a nuestros espíritus una gran afrenta a la Madre, con el apoyo de altos gobernantes de Estados que se dan la mano, se expresan apoyo mutuo, acuerdan sus pactos macabros con armas.

En estos días de oscuridad, a la que parece suceder más oscuridad y llanto, expreso mi amor absoluto a mi madre, a mi hija, a mis maestras; porque amor con amor ilumina y es esa misma luz que mando a todas las mujeres que están resistiendo la devastación y la inmundicia.

Con amor,

Lima, 13 de octubre de 2023