Presentación Biblioteca Itinerante, Ana Mañeru

¿De qué manera el hacer circular la escritura femenina libre aporta (algo nuevo) a las políticas de las mujeres en el presente, esto es, en el final del patriarcado?

Cuando descubrí palabras, frases, rastros de escritura femenina libre tenía veintitrés años, pero ya había leído muchos autores que, aunque yo no lo sabía entonces, debían su fama a su misoginia.

Quedé deslumbrada y tuve una revelación. Ya no tenía que esforzarme en entender sistemáticamente, como acostumbraba, las secuencias de palabras masculinas abstractas encadenadas con abstracciones anteriores, con significados y enlaces preestablecidos que poco tenían que ver conmigo.

Sentí y supe de un salto que ya estaba junto con otras en un horizonte más grande, más allá de ese lugar pequeño que era el patriarcado en el que vivía creyendo que eso era el mundo. Y no en contra, sino al lado con nuestra propia voz cada una.

Ahora sé que la fuerza de la libertad femenina que circulaba en algunos libros de autoras había despertado mi propia libertad para dejarme llevar por el relato de la experiencia de otras de una manera nueva que no conocía. Allí estaban sus textos, que incluían el ensayo literario, científico, teológico, político, los diarios, las cartas, los poemas, las novelas. En definitiva lo que daba cuenta de la experiencia femenina libre dicha en primera persona con palabras verdaderas, en lengua materna como decimos hoy.

Así fue como pasé los años ochenta acompañada por el libro Sobre mentiras secretos y silencios de Adrienne Rich, que viajó conmigo por muchos lugares, porque me daba seguridad llevarlo en la maleta. Nunca llegaba a leerlo todo seguido y entero, porque me detenía en frases que aprendía como mantras que me salvaban la vida.

En los noventa, una amiga me regaló Textos y espacios de mujeres, de María-Milagros Rivera Garretas que también fue decisivo para mí. Despúes, empecé a leer a otras autoras del pensamiento de la diferencia sexual como Luce Irigaray o Luisa Muraro y los libros y revistas editadas en la Librería de mujeres de Milán, en la Comunidad filosófica femenina Diótima de la universidad de Verona y en la revista Duoda de la universidad de Barcelona.

Pasé mucho tiempo aferrada literalmente a sus palabras y, desde hace algunos años, esas mismas palabras me han ido inspirando para que pudiera soltarlas y decir al lado suyo sin repetir, sin quedarme atada a ellas sin miedo a errar. Esto es lo que me han aportado e intento aportar también yo: poder hablar y escribir en lengua materna desde mi experiencia viva de libertad femenina, poder leer a otras con esa misma libertad y contribuir  a que circulen nuestras palabras.  

Estoy agradecida a mujeres de todos los lugares y tiempos, especialmente a las autoras, traductoras, editoras, libreras y bibliotecarias que siguen favoreciendo que los libros que nos interesan a las feministas radicales de la diferencia – nombre que entiendo como lugar de encuentro con otras y no como pertenencia o etiqueta fija – lleguen a nuestras manos. Por eso felicito y agradezco hoy la iniciativa de las Feministas Lúcidas de crear su Biblioteca Itinerante.  Me gustaría seguir manteniendo con ellas desde Sabina editorial este sutil lazo que nos une. Un lazo del que habla Emily Dickinson a Susan Huntington Dickinson en la Carta 241 del libro que acabamos de editar Cartas de Amor a Susan:

[…]

El lazo entre

nosotras es muy

fino, pero un

Cabello nunca

se disuelve.

Amorosamente

Emily

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