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Escritos de Feministas Lúcidas

Un Viaje hacia la Radicalidad. Mi experiencia de lectura de la Segunda Galaxia Espiral. Andrea Franulic Depix

El rugido de Tigresa intergaláctica de Mary Daly me llega como oleadas de Gran Viento a mis oídos, trayéndome revelaciones de lo Profundo femenino, medida del Mundo. Interpela mi presente, equidistante al suyo, en el sentido Espiral del Tiempo. Atravesamos juntas, rugiendo, la Segunda Galaxia de su Viaje Deslumbrante (1); ella, a principios de los años setenta; yo, a finales de 2022. Cuando una mujer -Comadre y no secuaz- ruge, dice la verdad salvajemente. Rugir en femenino es decir la verdad salvajemente.
En la Segunda Galaxia, esta verdad emerge desde lo Profundo femenino gracias a Momentos de Ruptura y Re-Invocación para Re-Convocar los Recuerdos Originarios. El Viaje que toda mujer que se identifica con las mujeres realiza, implica Momentos de Ruptura con las falsedades patriarcales, sedimentadas en sus doctrinas, ideologías, discursos e instituciones. Consiste en Des-cubrir que quedarnos “metidas dentro” es una contradicción que terminará por asimilarnos, suprimirnos y eliminarnos. En la Primera Galaxia, Mary Daly piensa que es posible reformar la Iglesia a favor de las mujeres, y escribe “La iglesia y el segundo sexo”. Ahora, en la Segunda, se da cuenta de que esta idea es tremendamente moderada e igualitarista, una propuesta fagocitadora para nosotras, como todo lo reformista, como todas aquellas ideas feministas que intentan “mejorar” el sistema desde dentro.
¿Qué puedes mejorar de una estructura que en sí misma constituye la negación de la palabra de las Mujeres Salvajes? Solo es posible ir más allá, donde nos encontramos las Comadres hermanas, hermanadas en un rugido polifónico y polirrítmico; solo es posible situarnos en los Límites, para estar al acecho de las trampas mortales y demoníacas de los patriarcas misóginos y, al mismo tiempo, Re-Invocar nuestro Pasado Profundo. La iglesia solo puede contener mentiras, porque el padre, el hijo y el espíritu santo constituyen la usurpación e inversión de la Trinidad femenina, la eliminación de la relación nuclear de la madre y la hija.
Mary Daly, en la Segunda Galaxia, rechaza el destino de transformarse en una mujer-cuota de la iglesia y de la academencia, se lanza de lleno a la Piratería para Contrabandear los Tesoros que nos pertenecen a las mujeres, y esquiva los falsos dilemas que le colocan en su camino los patriarcas para dejarla atrapada como feminista de pacotilla. Para esto último, inventa la Tercera Opción Trascendental, aquella que supera el dilema “mirándolo de frente, atravesando los velos del engaño, Nombrando el juego”. De esta manera, sube al púlpito en la iglesia de Harvard a dar un sermón sobre el Éxodo que es un anti-sermón, y va sostenida por sus amigas Comadres, las Tigresas; escribe una introducción para la nueva edición de La iglesia y el segundo sexo que titula “Introducción feminista post-cristiana”; dicta, en los Límites de la academencia, cursos de feminismo radical en diferentes asignaturas, cada vez más repletas de alumnas. Todas estas acciones nacen de invitaciones de los patriarcas con la finalidad de asimilarla como mujer-cuota, sin embargo, rehuírlas implica caer en un auto-borrado/eliminación/silenciamiento. Entonces, decidió estar en cada una de estas instancias, encontrando una Tercera Opción Trascendental, que ahora yo solo enuncio, pero ella describe con viveza, color y detalle en los pasajes de esta Galaxia.

Son los años en que el Movimiento de Mujeres se revela con toda su potencia y Ginergía, la Hermandad de las mujeres que se identifican con las mujeres se siente en todas partes, se huele en el aire, se refleja en las auras de todas, se saborea en las palabras, ilumina las miradas con su brillo característico y eriza los poros de la piel, superando con creces el letargo mortal del Momento anterior, producido por la afasia, amnesia y apraxia impuestas por la falocracia, trayendo consigo la Promesa Incumplida y Rota para las mujeres que entraron a la universidad en los años cincuenta. Ya sabemos que, de este incumplimiento, Mary Daly intuitivamente se zafó, guiándose por las Mareas de su Mar Subliminal.
El amor entre mujeres, la ‘existencia lesbiana’, se asoma en esta Galaxia encarnada en la relación con su amiga, con quien compartirá amorosamente durante dos años, pero es en la Tercera donde se hilará de manera firme, creativa y deliciosamente sensual: el Tabú Terrible, el Tabú Total. La amistad de Adrienne Rich, a quien conoce en estos años, que abarcan de 1971 a 1974, aparece todavía como un pendiente que, me imagino, tendrá su desarrollo después. La conmueve mucho una de sus poesías. También Rich está en su propio Viaje, creo que, en su caso, hacia la ‘lengua común de las mujeres’ y hacia el ‘continuum lésbico’.

Si la Primera Galaxia Espiral está marcada por la publicación de La iglesia y el segundo sexo, la Segunda lo está por Más allá de Dios Padre. En este salen a la luz varios mecanismos u operaciones que los eliminadores malignos estratégicamente perpetran para apagar nuestra llama interior y hundir en el olvido lo profundo de nuestra verdad radical, nuestra potencia femenina, energía creadora infinita. En sus libros al acecho, la autora devela estos mecanismos con riguroso esmero académico, conocedora como es de la teoría patriarcal teológica y filosófica, dejando al descubierto las absurdas abstracciones del raciocinio masculino y sus engaños contra nosotras, y esquivando la metodolatría de la academencia. También metaforiza en femenino los nombres que necesitamos para hacer emerger la realidad y tocarla. Creo que esta lectura de Ex/Órbita nos permite, como lectoras intuitivas y salvajes, familiarizarnos con estos nombres metaforizados y recuperados desde el significado original de las palabras, su étimo, descomponiendo los prefijos necesarios con guiones elocuentes y sintiendo la sustancia táctil de sus raíces, que nos hace Re-Membrar el origen del sentido primario, elemental y natural de la Lengua Materna: transfiguración que se hace visible en su Brujedario.
Es tal la fragmentación que de nuestras vidas han hecho los eliminadores, que necesitamos todas las conexiones necesarias para salir de la confusión, contradicción, ignorancia y desorden simbólico. A Daly le interesa hacer estas conexiones y las voces de las mujeres autoidentificadas como mujeres le llegan del pasado y el futuro para decirle que siga escribiendo. Hay un pasaje especialmente emotivo que me gustaría leerles, está al final de la página 250 y dice así:

Todas esas mujeres estaban en esa habitación conmigo en ese momento, y todavía están conmigo Ahora. Decían, están diciendo: “Presta atención a esto. Es muy importante que lo entiendas. Ayúdanos a entender. Analiza esto. Dilo. Rabia. Llora. Ríe. Crea un lenguaje para expresar lo que esto significa. Muestra las conexiones. Haznos ver las conexiones. Todas hemos estado aquí. En las mesas de reuniones. En las mesas de comedor. A Nosotras, que somos tan capaces, nos llaman ‘incapaces’. Pon tus propias cartas sobre la mesa. No estás sola. Nunca estarás sola. Estamos contigo. Somos tú. Siempre estaremos contigo. Incluso cuando no entendamos, o cuando tú no entiendas, estamos contigo. Escribe. Por favor, sigue escribiendo”. Y así lo hice, desde luego. Por supuesto que lo hice.

Sin desmerecer nada de su obra Más allá de Dios Padre, Daly reconoce que se le ha quedado sin enlazar una importante conexión, en la que repara una vez que el libro ha sido publicado. ¿Por qué hablar de Dios si es la Diosa? Dios y Padre son una misma conjunción que usurpa e Invierte a la Diosa y a la Madre, que son antes y contiguas, porque las sociedades pre-patriarcales nunca han sucumbido, se han perdido en el Olvido del primer plano superficial de los padres, pero, en lo Profundo, siempre han estado aquí y en cada una de nosotras.
¿Cómo no lo he notado?, se pregunta Mary Daly a principios de los años setenta, además de reparar en otras operaciones inclusivas del lenguaje y, por lo mismo, tramposas y falsas. Yo me pregunto también, cómo algunas feministas, en estos Momentos Espirales que vivimos, siguen diciendo Dios. Y es en este mismo movimiento reflexivo que la autora cuestiona la palabra humano, porque esta es igual a hombre. El Viaje acá me ha remecido en mi presente, es cuando le he estrechado la mano fuertemente en este punto equidistante de la Espiral del Tiempo de mi lectura, pues el término ‘lenguaje inclusivo’, que se escucha en los espacios academentes de hoy, en los que me muevo a diario, me ha parecido siempre una trampa mortal de los eliminadores demoníacos… ahora lo digo con estas palabras.
No solo se trata de morfemas de género gramatical, sino de palabras que, en sí mismas, son inclusivas, o pretendida y falsamente neutras, como algunas que Mary menciona: dios, androginia, homosexualidad y, como he dicho, humano. Podríamos sumar más a la lista, por ejemplo, género o expresiones como “violencia de género”, etc. Respecto de la palabra humano, he pensado en mi amiga Adriana Alonso Sámano, quien ha desechado esta palabra y ha planteado que somos Criaturas Maternas (2). Me llena de sentido. Ella que pasó por el humanismo, yo que enseño en humanidades, sabemos cuán androcráticos y androcéntricos son estos espacios. Entonces, la Diosa y no dios, Criaturas Maternas y no humanas.
Vamos tejiendo los hilos originarios al recuperar la Lengua Materna que dice la verdad, porque no separa las palabras de la realidad; la madre, o quien por ella, enseña dicha correspondencia desde que habitamos su tibia y resguardada matriz. Además, Criaturas Maternas nos aúna, en una misma danza intergaláctica, con las otras especies y con la naturaleza toda. La depredación de todo lo vivo que ha hecho el patriarcado necrofílico será una preocupación política y radical de Mary Daly que, en la Segunda Galaxia, se atisba, en especial por su ida a Richland, una “ciudad patológicamente pro-nuclear” donde la gente vive en un “espacio-tiempo muerto”, no obstante, esta preocupación tendrá su fuerte desarrollo en Momentos Espirales posteriores.
Criaturas Maternas nos hermana a todas las especies, sobre todo a las mamíferas, que maman de las mamas, y que se comunican a través de la empatía, como nosotras con la madre, o con quien esté en su lugar, en nuestros primerísimos meses de vida. La empatía fue el método de conocimiento que usaron las Brujas, método guiado por la diosa Hera y no por el dios Hermes, usurpador de los caminos, y que Edith Stein en 1916 le dedica su tesis doctoral, definiendo la empatía como una cualidad relacional de toda criatura viviente (3). Como en la naturaleza existe la riqueza de la disparidad, podemos decir que convivimos en el planeta las Criaturas Maternas Elementales, usando palabras de Adriana y Mary, y nosotras (os), sin dejar de ser Elementales, las Criaturas Maternas Simbólicas, uniendo palabras de Adriana y Luisa, Luisa Muraro. Pues la diferencia sexual, en nuestra especie, es cuerpo y lengua juntas, biología y semiología indisolubles, confluencia de naturaleza y cultura, cuya depositaria y continuadora es la diferencia femenina. Criaturas Maternas en femenino: hembras y Fembras. Nosotras, Ser-Siendo Fembras. Etimológicamente, ‘femenina/o, feminidad’ derivan de ‘hembra’, asimismo, la h fue antes f en la historia del español (4).
Para ir cerrando, leo el pasaje sobre lenguaje inclusivo y el pseudogenérico que tanto me removió, está en la página 235 y dice así:

De hecho, estas tres palabras, androginia, Dios y homosexualidad, son todas falsamente inclusivas y todas infravaloran la Realidad/Realeza Femenina. Todas ellas funcionan para asimilar, disminuir y sacrificar el Yo de las mujeres en aras de algo que se imagina más universal, o más grande o mejor. Todas subestiman y omiten la Fuerza, Originalidad, el Poder Creativo, el Orgullo Femenino. Todas ellas sirven para engullir el ser-siendo de las mujeres en un sistema falocrático de lenguaje, pensamiento y comportamiento.

Te estrecho la mano, Mary, en este Viaje Espiral, guiadas por el Gran Viento y el rugido de tu Voz de Tigresa, mientras en un aula universitaria cualquiera, entrando ya el año 2023, en este territorio llamado Chile, una profesora cualquiera deja caer pesados, abrumadores y aturdidores ladrillos de su boca, falseando su Ser-Hablando con el uso del lenguaje inclusivo en su versión pseudogenérica, anulándose a sí misma. Adoptando el sentido del humor masculino, falsifica su Ser-Riendo, escindida en abstracciones absurdas, en el desorden simbólico que es la locura femenina, actuando de mala fe y convirtiendo el aula en un espacio academente, a vista y paciencia de alumnas y alumnos, que creen que hablar así no está del todo tan mal, total, los géneros gramaticales son un mero accidente de un lenguaje arbitrario y desmotivado, como les enseñó la patriarcal ciencia lingüística.
Tras este uso eliminador de la diferencia femenina se despliega una serie de conocimientos mentirosos, que fragmentan cuerpo y palabra, cuerpo y mente, cuerpo y alma, naturaleza y cultura, privado y público, pasivo y activo, animal y humano, y femenino y masculino, estos últimos proyectados como atributos con vida propia que vuelan por el éter (5), duplicación que subyace al término androginia y al uso del lenguaje inclusivo pseudogenérico. Se despliega un sinfín de conocimientos falsificadores de la experiencia femenina, de nuestras genealogías, de la autoridad materna y su obra, mediante las dicotomías propias del pensamiento patriarcal, de la ley del padre, de la racionalidad griega, inclusiva, edulcorado todo de profesionalismo y progresismo: educación sin relación, sin alma, sin sangre en las venas, sin autenticidad. Son las clases academentes y metodocráticas, clases en el Primer Plano Superficial de los Padres, naturalizadas: no se ven, no se cuestionan, se aceptan sin chistar y pueden ocasionar la muerte en vida de las jóvenes y los jóvenes.
No hay versión del lenguaje inclusivo que nos sirva, Mary, el concepto mismo está inundado de violencia hermenéutica. Ni siquiera nombrar el morfema A, con o sin el morfema O, si es un nombrar que se queda en la superficie lingüística o que intenta la engañosa igualdad; ni nombrar el morfema E para incluirnos a todEs, pues nos vuelve a eliminar a las Fembras; ni nombrar O, A y E, que confunde diferencia sexual de lo profundo, con identidad de género de lo superficial; identidad que usurpa, invierte e imita; borra, elimina y silencia. Yo te estrecho la mano, equidistantes en nuestros presentes, cuando enseño en mi aula, libre de academencia, un aula creativa y creadora, sexuada en femenino, cuando traigo los hilos de oro del Pasado Profundo, matrilineales, de la Lengua Materna, y mis alumnas y alumnos se regocijan con todos los Tesoros que les llevo, que he Contrabandeado, como profesora Pirata, Salvaje y rugiente.

Santiago de Chile, primavera de 2022.

(1) Mary Daly, Ex/Órbita. Un Viaje Deslumbrante. Traducción al castellano de Carmen Martín Rojas. Publicado por Sabina Editorial (Ana Mañeru Méndez y Carmen Oliart), Madrid, 2022.
Este texto lo he escrito en el marco de las conversaciones organizadas por Sabina Editorial y Feministas Lúcidas en torno a las cuatro galaxias en que se divide este libro de Mary Daly.

(2) Ver su texto Nacer y seguir naciendo de Ella. La Esfera infinita en la Tierra, en el n°62 de la Revista Duoda, 2022.

(3) Las referencias a las Brujas, a Hera y Hermes y a Edith Stein provienen de diferentes textos que he leído de María-Milagros Rivera Garretas. De Hermes usurpador, la autora también deriva el concepto de ‘violencia hermenéutica universitaria’.

(4) Adriana me trajo y me hizo recordar este cambio fonológico en nuestra lengua, luego que me hiciera un comentario, lleno de augere, sobre mi participación en una conversación a la que me invitó Marisol Torres en el contexto de un ciclo de conversaciones que tituló Las Palabras que Adivinan. Yo hablé allí de la etimología de la palabra ‘feminidad’.

(5) Para esta idea de lo femenino y lo masculino como atributos, ver María-Milagros Rivera Garretas, El amor es el signo. Educar como educan las madres, Sabina Editorial, Madrid, 2012.

2 respuestas a «Un Viaje hacia la Radicalidad. Mi experiencia de lectura de la Segunda Galaxia Espiral. Andrea Franulic Depix»

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