{"id":5210,"date":"2026-06-07T17:54:55","date_gmt":"2026-06-07T17:54:55","guid":{"rendered":"https:\/\/feministaslucidas.org\/?p=5210"},"modified":"2026-06-07T19:48:55","modified_gmt":"2026-06-07T19:48:55","slug":"por-que-la-universidad-como-institucion-reprime-las-emociones1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/2026\/06\/07\/por-que-la-universidad-como-institucion-reprime-las-emociones1\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 la universidad como instituci\u00f3n reprime las emociones?"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Vamos, decime, contame todo lo que a vos te est\u00e1 pasando ahora<br>Porque si no cuando est\u00e1 tu alma sola llora<br>Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera<br>Nadie quiere que adentro algo se muera<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar mir\u00e1ndose a los ojos<br>Sacar lo que se puede afuera<br>Para que adentro nazcan cosas nuevas (MERCEDES SOSA)<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Este cuestionamiento va dirigido a la institucionalidad universitaria<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Hago esta distinci\u00f3n, pues otra cosa son las relaciones que construimos en la universidad. No me refiero a las relaciones instrumentales, las que, en general, reproducen la institucionalidad, sino a aquellas que se dan por el gusto de estar en relaci\u00f3n y le otorgan sentido a nuestro paso por la universidad<sup><a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/sup>. Adem\u00e1s, si estamos en la universidad es porque, de alg\u00fan modo, encontramos una particular dicha en el conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La universidad es una instituci\u00f3n patriarcal en su fundaci\u00f3n. Las primeras universidades en el mundo occidental surgen en la Europa medieval, en el siglo XIII. Por supuesto, son lugares tradicionalmente masculinos. E inician su trayectoria acad\u00e9mica con las obras de Arist\u00f3teles. Este fil\u00f3sofo de la Grecia cl\u00e1sica postulaba que las mujeres \u00e9ramos, por naturaleza, inferiores a los hombres. Con este principio aristot\u00e9lico bajo el brazo, surge la instituci\u00f3n universitaria hace ocho siglos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn 1255, la Universidad de Par\u00eds impuso la lectura obligatoria de las obras de Arist\u00f3teles, y a esa universidad la copiaron otras. De Arist\u00f3teles se ley\u00f3, se coment\u00f3 y se divulg\u00f3 sistem\u00e1ticamente desde entonces la teor\u00eda sobre las relaciones entre hombres y mujeres que \u00e9l hab\u00eda defendido cuando vivi\u00f3 en la Grecia del siglo IV antes de la era cristiana. Esta teor\u00eda, llamada de la \u201cpolaridad de los sexos\u201d, dec\u00eda que los hombres y las mujeres somos significativamente diferentes, y que los hombres son superiores a las mujeres\u00bb.<sup><a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Una teor\u00eda mis\u00f3gina como la aristot\u00e9lica siempre es, adem\u00e1s, matricida, dado que el odio y desprecio hacia las mujeres se remontan al comienzo del patriarcado como civilizaci\u00f3n, comienzo que se realiz\u00f3 por medio de un Contrato Sexual que los patriarcas pactaron t\u00e1citamente para acceder al cuerpo femenino f\u00e9rtil y dominar sus frutos<sup><a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/sup>, siendo estos frutos las criaturas y la lengua materna. Es decir, los patriarcas se apropiaron de las hijas y los hijos, as\u00ed como se autoadjudicaron la palabra. Esta palabra, usurpada a la madre, es una palabra que escinde y, por lo mismo, est\u00e1 imposibilitada para crear significados libres que nos permitan decir nuestra experiencia. La experiencia no es lo que \u201cnos pasa\u201d, sino c\u00f3mo significamos lo que nos pasa. Y sin experiencia, perdemos toda originalidad para pensar el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a la usurpaci\u00f3n de la obra materna, las madres siguen siendo las depositarias de la lengua<sup><a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/sup>, porque esta se configura a partir de la vida intrauterina:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSin embargo, no se requiere ninguna especial competencia para saber que lo primero que hace una mujer embarazada, una vez aceptado que lo est\u00e1, es <em>pensar<\/em> en su criatura, inaugurando as\u00ed, desde el primer momento de la vida de relaci\u00f3n, el lugar de la &#8216;terceridad&#8217;, como denomina Peirce al modo de ser de los signos\u00bb.<sup><a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Contin\u00faa la lengua configur\u00e1ndose en los primeros meses y a\u00f1os de vida de la criatura. Y en caso de que la madre no est\u00e9 presente, lo har\u00e1 quien est\u00e9 en el lugar de ella, pero seguir\u00e1 siendo <em>su<\/em> lugar. En los primeros meses de su aprendizaje, es todo el cuerpo, tanto el de la criatura como el de la madre, el que funciona como aparato significante<sup><a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a><\/sup>. Y, por medio de la cualidad relacional de la empat\u00eda<sup><a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a><\/sup>, la madre y la criatura le dan significado a lo que comunican los campos sensoriales del cuerpo (los sentidos), primeramente el del tacto. Esta comunicaci\u00f3n elemental tiene un fuerte componente emocional y afectivo. Sin esta etapa, no podr\u00eda haber una lengua simbolizada despu\u00e9s, la que, por cierto, sigue siendo resorte de la madre (o de quien haga el \u201cquien por ella\u201d). En definitiva, la lengua materna, que es <em>la<\/em> lengua, no separa el sentir del sentido ni el cuerpo de la palabra. Aunque no sean lo mismo, constituyen una unidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, el patriarcado, al acceder al cuerpo femenino y dominar sus frutos a trav\u00e9s del Contrato Sexual, separ\u00f3 el sentir del sentido, al dejarnos a las mujeres relegadas a una funci\u00f3n reproductivista y apropiarse los patriarcas de la lengua. En las sociedades modernas, la usurpaci\u00f3n se hace notar cuando las ni\u00f1as y los ni\u00f1os ingresan a la educaci\u00f3n formal y, posteriormente, en su juventud, a la ense\u00f1anza universitaria. La universidad como instituci\u00f3n patriarcal niega el origen materno de la vida y la palabra, aunque se denomine \u201calma mater\u201d. Precisamente, esta expresi\u00f3n es una confesi\u00f3n de su robo. Por eso, la universidad reprime las emociones, porque al darle continuidad a la usurpaci\u00f3n de la lengua materna, deja fuera el cuerpo y su sentir. De esta manera, el lenguaje acad\u00e9mico se caracteriza por ser androc\u00e9ntrico, es decir, representa un sujeto universal y abstracto \u2013racionalista, despersonalizado y desalmado\u2013 que oculta el sesgo masculino. Adem\u00e1s, la divisi\u00f3n de la unidad cuerpo-palabra se extiende hacia otras dicotom\u00edas que cruzan el pensamiento dominante: cuerpo y mente, cuerpo y alma, raz\u00f3n y emoci\u00f3n, naturaleza y cultura, amor y trabajo, privado y p\u00fablico, entre otras. Todas estas separaciones, la pensadora Luce Irigaray las ha sintetizado en la idea de \u201cel pensamiento de los contrarios\u201d<sup><a href=\"#sdfootnote9sym\" id=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a><\/sup>, que est\u00e1 presente en las disciplinas y sus materias.<\/p>\n\n\n\n<p>Sumemos a esto, el modelo econ\u00f3mico capitalista y su l\u00f3gica mercantil. El resultado ser\u00e1 la ecuaci\u00f3n perfecta de una universidad que, dejando fuera el sentir, trabaja competitivamente en la consecuci\u00f3n de metas y promueve una acelerada productividad lucrativa, que promete alcanzar el \u00e9xito y el prestigio social. De la mano, impone etiquetas, excluyendo y estigmatizando, desde la ignorancia y el prejuicio, a quienes son cuerpos que consideran \u201cno productivos\u201d o a quienes poseen diagn\u00f3sticos de \u201csalud mental\u201d<a href=\"#sdfootnote10sym\" id=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>. Para practicar la real apertura a la diferencia, a la alteridad, es importante, en parte, sacudirnos de ese vocabulario mentiroso que apela a falsas aperturas, como la palabra tolerancia<sup><a href=\"#sdfootnote11sym\" id=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a><\/sup> que no es m\u00e1s que un gesto de poder. La real apertura a la alteridad la aprendimos en el origen materno de la vida, porque venimos de una relaci\u00f3n que precede al uno, a ese uno individualista que se cree dios. Nada de lo que propone el orden social patriarcal y capitalista tiene que ver con la felicidad. Sin embargo, por el hecho de nacer, la invitaci\u00f3n es la de ser felices. Tomemos esta invitaci\u00f3n y encarn\u00e9mosla lo mejor que podamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para esto, en el contexto universitario, aunque necesitemos manejar el lenguaje acad\u00e9mico, es importante no olvidar que la lengua materna vive en nosotras y en nosotros. Y es solo con ella que podemos descifrar nuestro sentir<sup><a href=\"#sdfootnote12sym\" id=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a><\/sup>. Hay quienes, en la universidad, esto lo sabemos, e intentamos abrir el horizonte de sentido en lugar de estrecharlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero finalizar, trayendo a este texto a la escritora colombiana Piedad Bonnett, por la que me he dejado acompa\u00f1ar bastante el \u00faltimo tiempo, porque lo que tiene para decir es muy apropiado para mis estudiantes de Pedagog\u00eda en Castellano, a quienes he dirigido este escrito:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa palabra es un acto de fe (\u2026) Lo que nos mantiene vivas y vivos es la apuesta por la belleza, la apuesta por la poes\u00eda, la apuesta por la palabra que nos permite comprender, entendernos, que nos permite comunicarnos con ese mundo ampl\u00edsimo de gente cuyas caras no hemos visto (\u2026) Esto es lo que les da sentido a nuestras vidas (\u2026) Una le tiene que poner fe a la vida cotidiana.\u00bb<sup><a href=\"#sdfootnote13sym\" id=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>Escribo este texto para complementar la charla \u201cGesti\u00f3n emocional mediante la palabra\u201d a la que me invit\u00f3 el Centro de Estudiantes de Pedagog\u00eda en Castellano de la USACH durante la paralizaci\u00f3n de junio de 2026. Esta es una \u201cparalizaci\u00f3n reflexiva por salud mental\u201d suscitada por el hecho tr\u00e1gico de un muchacho que se suicid\u00f3 dentro del campus universitario. Tambi\u00e9n la paralizaci\u00f3n se debe situar en el contexto amenazante de un gobierno de ultraderecha como el que actualmente preside en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a>La historiadora Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas diferencia las \u201crelaciones instrumentales\u201d de las \u201crelaciones sin fin\u201d o por el gusto de estar en relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a>Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas, 1997, <em>El fraude de la igualdad<\/em>, Planeta, p.32.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a>Carole Pateman, 1995, <em>El contrato sexual<\/em>, Anthropos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a>Para despejar malos entendidos, el reconocer la obra materna no tiene nada que ver con la instituci\u00f3n patriarcal de la maternidad, ni con la decisi\u00f3n de cada mujer de ser o no ser madre, o darle o no darle viabilidad a un embarazo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a>Luisa Muraro, 1994, <em>El orden simb\u00f3lico de la madre<\/em>, Horas y Horas, p.43. Dice Peirce: \u201cUn <em>Tercero<\/em> es algo que pone a un Primero en relaci\u00f3n con un Segundo. Un signo es una suerte de Tercero\u2026\u201d (Charles Sanders Peirce, 1980, <em>Semi\u00f3tica<\/em>, Einaudi, p.189).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a>Patrizia Violi, 2009, How our bodies become us: embodiment, semiosis and intersubjectivity. <em>Journal of cognitive semiotics<\/em>, IV (1): 57-75.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a>Edith Stein, 2004, <em>Sobre el problema de la empat\u00eda<\/em>, Trotta.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote9anc\" id=\"sdfootnote9sym\">9<\/a>Lo he le\u00eddo en su libro <em>En el principio era Ella<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote10anc\" id=\"sdfootnote10sym\">10<\/a>Uso entre comillas la expresi\u00f3n \u201csalud mental\u201d porque proviene de un lenguaje institucionalizado. A\u00fan no s\u00e9 c\u00f3mo nombrarla desde la lengua materna.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote11anc\" id=\"sdfootnote11sym\">11<\/a>Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas, <em>op.cit.<\/em> (nota 3).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote12anc\" id=\"sdfootnote12sym\">12<\/a>La fil\u00f3sofa Mar\u00eda Zambrano dice que \u201cpensar\u201d es \u201cdescifrar lo que se siente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote13anc\" id=\"sdfootnote13sym\">13<\/a>Piedad Bonnett, c\u00e1tedra \u201cLiteratura y duelo\u201d, Universidad Diego Portales, 23 de junio de 2017.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vamos, decime, contame todo lo que a vos te est\u00e1 pasando ahoraPorque si no cuando&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5211,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[76,174,173,172],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5210"}],"collection":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5210"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5210\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5216,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5210\/revisions\/5216"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5211"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5210"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5210"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5210"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}