{"id":5149,"date":"2025-05-20T23:22:26","date_gmt":"2025-05-20T23:22:26","guid":{"rendered":"https:\/\/feministaslucidas.org\/?p=5149"},"modified":"2025-07-13T16:56:26","modified_gmt":"2025-07-13T16:56:26","slug":"cuando-humanizar-nos-vuelve-animales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/2025\/05\/20\/cuando-humanizar-nos-vuelve-animales\/","title":{"rendered":"Cuando humanizar nos vuelve animales"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>C<\/strong><\/em><em><strong>uando humanizar nos vuelve animales<\/strong><\/em><em><strong><a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La palabra es un don de la madre y esto tiene una importancia crucial, porque mediante este don, la madre nos humaniza. Y la capacidad de crear significados estructurados nos hace parte de lo que Luisa Muraro denomina \u201canimales simb\u00f3licos\u201d o \u201cbestias que hablan\u201d. En consecuencia, el decir que \u201cnos humaniza\u201d implica que nos vincula con el mundo animal. Precisamente, la lengua materna permite nuestra comunicaci\u00f3n con el mundo animal y tambi\u00e9n con el mundo vegetal. Es as\u00ed porque la lengua es primariamente comunicaci\u00f3n a trav\u00e9s de los campos sensoriales del cuerpoalmado<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>, o sea, una comunicaci\u00f3n o un \u201chacer com\u00fan\u201d desde el sentir.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en la etapa que Patrizia Violi ha denominado \u201csemiosis primaria\u201d y, antes, en la vida en la placenta, cuando los sentidos se nos activan para pacientemente recibir las se\u00f1ales que nos emite el cuerpoalmado de nuestra madre y entrar en un rico intercambio comunicativo, nada sistem\u00e1tico ni nada racional, pero fuertemente emocional, con ella o con quien ocupe su lugar. Es as\u00ed como la voz, el llanto, la risa, el tacto, el olor, el sabor, el movimiento, la mirada, el gesto, la mueca comunican el profundo sentir. En este momento ya hay significado porque hay comunicaci\u00f3n. Y es tan importante esta etapa que sin ella no se aprende a hablar, o bien, no se puede llegar a tener una lengua simbolizada.<\/p>\n\n\n\n<p>La semiosis primaria irradia una dimensi\u00f3n exuberante de sentido mediada por la empat\u00eda. La empat\u00eda es \u201cun tipo <em>sui generis<\/em> de actos experienciales\u201d: as\u00ed la entendi\u00f3 Edith Stein, quien le dedic\u00f3 su tesis doctoral <em>Sobre e<\/em><em>l problema de la empat\u00eda<\/em> a su madre. Es dicha dimensi\u00f3n la que nos pone en conexi\u00f3n con la naturaleza, el mundo animal y vegetal. Y en ella tambi\u00e9n reside nuestro encuentro con lo on\u00edrico, lo po\u00e9tico, lo er\u00f3tico. Podr\u00eda decir que nuestros poderes espirituales brujeriles se expanden desde esta dimensi\u00f3n exuberante de sentido: desde la empat\u00eda a la telepat\u00eda. Por eso, las pensadoras de la diferencia sexual afirman que el cuerpoalmado sexuado en femenino es un pasadizo entre la naturaleza y la cultura. El otro d\u00eda aprend\u00ed de una mujer llamada Perla que, en algunas lenguas originarias, el significado de la madre-tierra va unido al de la madre concreta que nos da la vida, es decir, que ambas ideas se sintetizan en una sola expresi\u00f3n. Adem\u00e1s, tengamos en cuenta que la palabra \u201chumanizar\u201d viene enraizada con \u201chumus\u201d, \u201ctierra\u201d. Pienso en las defensoras de la tierra y en c\u00f3mo los patriarcas las hacen desaparecer. Pienso en la impunidad de tantos asesinos; pienso esto con Rabia, como \u201cacci\u00f3n violenta de los elementos como el viento o el mar\u2026 como una tormenta violenta como la TEMPESTAD\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>, y los maldigo a todos y a cada uno porque mi lengua materna tambi\u00e9n es lengua arp\u00eda. Los maldigo como Antonia maldice al violador de su nieta en la pel\u00edcula <em>Las memorias de Antonia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe liga la desaparici\u00f3n de las defensoras de la tierra a la usurpaci\u00f3n de la obra materna que realizan los patriarcados en los albores de su civilizaci\u00f3n? S\u00ed, pues lo que realmente niegan es este amor a la alteridad, que rompe con ese especismo absurdo y jer\u00e1rquico, y nos conecta con algo m\u00e1s grande, con el ser criaturas de la naturaleza y el cosmos. Puesto que el ser depositarias de la lengua es una apuesta de apertura a la alteridad, al estar en relaci\u00f3n. Incluso la palabra \u201cdepositaria\u201d envuelve esta apuesta hacia el otro, la otra, lo otro. Etimol\u00f3gicamente, la expresi\u00f3n \u201cdepositaria\u201d significa \u201cponer fuera\u201d. Este tesoro que es la palabra, la madre, o quien haga el qui\u00e9n por ella, lo ense\u00f1a a la hija, al hijo; lo pone fuera de ella y lo dispone para otra, para otro. Nacemos para aprender a hablar o, mejor a\u00fan, para aprender a comunicar, nacemos para estar en relaci\u00f3n. \u00bfY no es eso precisamente la naturaleza? Luisa Muraro dice \u201ccomo las plantas y las estrellas, comunican todas ellas con todas ellas, en un flujo sobreabundante de signos y se\u00f1ales\u2026\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los patriarcados y los patriarcas intentan usurpar y negar la potencialidad de dar vida y el cuidado de todo lo vivo que est\u00e1n inscritos en la experiencia femenina. Por eso, construyen sociedades necr\u00f3filas, como dice Mary Daly. Y junto con esto se atribuyen el ser due\u00f1os de la palabra, a la que transforman en logos. A esta altura ya sabemos que, en la existencia de las animales simb\u00f3licas, cuerpo y palabra no se separan, constituyen una unidad sin ser lo mismo. La usurpaci\u00f3n, por esto, es de la unidad completa. El lenguaje que resulta de este acto de dominaci\u00f3n, de apropiaci\u00f3n, ya no es lengua materna, es precisamente lenguaje patriarcal y, como tal, es cerrado, herm\u00e9tico, autorreferente. Como no son genuinamente los depositarios de la lengua, m\u00e1s bien, como niegan este origen, su palabra no se dispone en apertura a la alteridad, no se \u201cpone fuera\u201d en comunicaci\u00f3n con el mundo, sino, al contrario, se \u201cpone dentro\u201d y se convierte en un lenguaje repetitivo, es decir, donde el disc\u00edpulo replica lo que dice el maestro <em>ad infinitum.<\/em> Es lo que llaman \u201ctradici\u00f3n de pensamiento filos\u00f3fico y pol\u00edtico\u201d de raigambre racionalista, griega o (post) moderna, que sabemos que es masculina. Esto lo explica magistralmente Luce Irigaray.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, con esta autora<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>, ca\u00ed en cuenta de que el cierre a la alteridad ocurre en el momento en que el maestro, de la Grecia pre-socr\u00e1tica, se apropia de lo que aprende de Ella, \u201cnaturaleza, mujer, diosa\u201d, y lo hace suyo, desconociendo de donde proviene dicha sabidur\u00eda. Entonces, el \u201cno\u201d, que yo distingo como el \u201cno\u201d abierto a la alteridad, esto es, que el maestro dijera \u201cyo no soy Ella\u201d, reconociendo su autor\u00eda, muta en el \u201cno\u201d que cierra la alteridad, en tanto la absorbe: \u201cElla no es (como) yo\u201d. Esta ecuaci\u00f3n es la que perdura en las sociedades patriarcales y se manifiesta en su lenguaje y representaciones culturales donde el femenino es proyectado como un no-masculino para que el masculino se erija representante del g\u00e9nero humano, identificando humano con hombre. En el espa\u00f1ol, lo vemos claramente con el predominio del morfema de g\u00e9nero gramatical masculino que, se dice, funciona como gen\u00e9rico. A lo que nosotras respondemos: falso gen\u00e9rico, falso sujeto universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a la idea de que la palabra es don de la madre, y de las mujeres, recordemos que un don es una ofrenda, es un regalo, y se conecta con el \u00e9timo <em>domus<\/em> que significa \u201ccasa\u201d. Recordemos que nuestra primera casa es la placenta<a href=\"#sdfootnote6sym\" id=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. Queda tan claro en los versos que la poeta argentina Tamara Kamenszain dedica a su madre <em>reh\u00e9n del alzh\u00e9imer<\/em>, que pone \u201ca congelar la lengua materna\u201d, <em>mientras nos despide<\/em> \u201cde su mundo sin palabras\u201d \/ Sin embargo\u2026\u201d. Este \u201csin embargo\u201d lo cambia todo: \u201cSin embargo si te canto tu canci\u00f3n infantil \/ la neurona del idisch se posa dulce sobre tus labios \/ y todo lo que nunca entend\u00ed en ese idioma \/ lo repito con vos viejita, y me queda claro\u201d<a href=\"#sdfootnote7sym\" id=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>. \u00bfNo es acaso la madre de Tamara depositaria de la lengua materna m\u00e1s all\u00e1 del alzh\u00e9imer? \u00bfY la madre de la madre de Tamara tambi\u00e9n? Despu\u00e9s del \u201csin embargo\u201d, viene una experiencia como si fuese la primera vez. En este \u201ccomo si fuese la primera vez\u201d descansa la potencia creadora de la lengua materna que nos invita a re-nacer: a escuchar, a mirar, a escribir como si fuese la primera vez, a llorar, a re\u00edr como si fuese la primera vez. Como Julia Chu\u00f1il<a href=\"#sdfootnote8sym\" id=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a> a la que le gusta rescatar la semilla como si fuese la primera vez, la semilla que es nuestra, dice; de origen femenino, digo; y se junta con otras mujeres a rescatarla, mientras alegremente conversan y comparten lo que cada una lleva, lo que cada una lleva y sale de la casa de cada una.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>Este texto re\u00fane viejas y nuevas ideas que en el \u00faltimo tiempo han confabulado dentro de m\u00ed. Viejas y nuevas ideas que mi lengua oral pone en juego cuando hago clases o me invitan a hablar en algunos espacios fundados por mujeres y por amigas. Este escrito lleva bastante de lo que habl\u00e9 en el taller Agridulce, al que mi amiga Marisol Torres me invit\u00f3 a compartir mi experiencia de la lengua materna.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a>Lo de cuerpoalmado se lo he escuchado a Ana Ma\u00f1eru M\u00e9ndez, Ama y Se\u00f1ora de Sabina Editorial, junto a otra gran Se\u00f1ora, Carmen Oliart. Asimismo, la te\u00f3loga Antonietta Potente dice \u201calmacorp\u00f3rea\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a>Mary Daly inicia con estas palabras la definici\u00f3n de Rabia en su Brujedario, libro publicado por Sabina Editorial y traducido al castellano por mi amiga de Feministas L\u00facidas, Carmen Mart\u00edn Rojas. Intervine un poco la definici\u00f3n en consonancia con el texto: que me perdonen mis amigas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a>En un texto que se titula \u201cLa alegor\u00eda de la lengua materna\u201d, publicado en la Revista Duoda, n\u00b014, en 1998.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a>En el Club de Lectura, organizado por Feministas L\u00facidas, principalmente por mi querida Jessica Gamboa Vald\u00e9s y yo, donde le\u00edmos y conversamos en torno al libro de Luce Irigaray, <em>En el principio era ella<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote6anc\" id=\"sdfootnote6sym\">6<\/a>Esto tambi\u00e9n lo dice Luce Irigaray en su texto \u201cCuerpo a cuerpo con la madre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote7anc\" id=\"sdfootnote7sym\">7<\/a>Esta pieza po\u00e9tica es de un poemario de ella que se titula <em>El eco de mi madre<\/em>. Un regalo que me hizo una estudiante luminosa, Luc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote8anc\" id=\"sdfootnote8sym\">8<\/a>Julia Chu\u00f1il es una mujer mapuche defensora de la tierra y lleva desaparecida, junto a su perro Cholo, m\u00e1s de 190 d\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando humanizar nos vuelve animales1 La palabra es un don de la madre y esto&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5150,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[147,162,148,76,149,161],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5149"}],"collection":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5149"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5149\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5168,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5149\/revisions\/5168"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5150"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}