{"id":4678,"date":"2022-10-25T23:06:36","date_gmt":"2022-10-25T23:06:36","guid":{"rendered":"https:\/\/feministaslucidas.org\/?p=4678"},"modified":"2022-10-25T23:39:54","modified_gmt":"2022-10-25T23:39:54","slug":"el-cuidado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/2022\/10\/25\/el-cuidado\/","title":{"rendered":"El cuidado como una pr\u00e1ctica amorosa que sostiene el mundo , P\u00eda Cajas Maureira"},"content":{"rendered":"\n<p>El presente escrito, es un intento de indagar sobre la importancia del cuidado cari\u00f1oso de las ni\u00f1as y los ni\u00f1os y la relevancia que este tiene para una sociedad. Propone como un punto importante, la despatriarcalizaci\u00f3n de este, desde el punto de vista del realce del cuidado, como un acto amoroso que sostiene el mundo, que acompa\u00f1a el cambio civilizatorio, tan necesario en estos tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, vivimos en una sociedad de muchas transformaciones, una sociedad que exige poner el amor al centro y relevar la importancia del cuidado, que hist\u00f3ricamente ha sido femenino, es la clave para transformar la visi\u00f3n antigua y patriarcal de este, donde era visto como secundario, sin valor y menos importante que otras labores.<\/p>\n\n\n\n<p>Entendiendo el cuidado como vital, nos abrimos a la posibilidad de restablecer su valor, m\u00e1s all\u00e1 de lo monetario, un valor simb\u00f3lico que posicione esta labor civilizatoria como una tarea que ha sostenido el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni\u00f1os y ni\u00f1as desde su nacimiento son seres con la capacidad de relacionarse socialmente, esta se desarrollar\u00e1 si sus cuidadores est\u00e1n disponibles para esto. El beb\u00e9 necesita de cuidados para sobrevivir y desarrollarse, pero no puede hacerlo por s\u00ed mismo. Diversos estudios han demostrado que un ni\u00f1o o ni\u00f1a, no solo requiere de alimento y abrigo, sino que adem\u00e1s requiere de experiencias afectivas. Los v\u00ednculos afectivos son tan importantes como la nutrici\u00f3n y el cuidado de la salud, un entorno cari\u00f1oso promueve aprendizajes, y bienestar integral para ni\u00f1os y ni\u00f1as, quienes necesitan amor y necesitan jugar, con compa\u00f1eros y compa\u00f1eras simb\u00f3licas que acompa\u00f1en su juego. Jugar viene del lat\u00edn \u201cIocari\u201d que significa hacer algo con alegr\u00eda, y hacer algo con alegr\u00eda supone sonre\u00edr.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>\u201cLa madre, al sonre\u00edr, le ense\u00f1a al ni\u00f1o que mirar el mundo vale la pena. La continua y reiterada aparici\u00f3n del rostro sonriente en el campo visual del ni\u00f1o, va construyendo el deseo de mirar rostros. Si la sonrisa se instala como marca del rostro, la seriedad es le\u00edda como una \u201cno-sonrisa\u201d que potencia a\u00fan m\u00e1s el rostro sonriente, como un augurio de alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La sonrisa, entonces, es vivida como una serena confluencia de miradas, como un acuerdo gestual que oficia de espejo de dos caras.<br>La sonrisa invita a mirar, hace de la boca un arco iris que irradia su luz al resto de la cara. La risa, en cambio, nos acerca a la pasi\u00f3n, a la convulsiva y estallante luminosidad. La sonrisa ilumina por irradiaci\u00f3n, la risa por explosi\u00f3n. Su ejemplo es la carcajada, que irrumpe para luego desaparecer bruscamente.<br>Para gozar de la risa es necesario ser introducido con anterioridad en la sonrisa. Es ella la que nos acerca, pausadamente, a la pasi\u00f3n de la risa. Si el ni\u00f1o recibiera s\u00f3lo risas, si careciera del camino que abre la sonrisa, se asustar\u00eda, perder\u00eda referencias, ser\u00eda espectador pasivo de una escena extra\u00f1a e incomprensible. Sonre\u00edr abre las puertas\u201d. (Daniel Calmels, 2018).<a href=\"#_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n a lo anterior, entendemos que ni\u00f1os y ni\u00f1as requieren un cuidado cari\u00f1oso y sensible a sus requerimientos, no solo alimentos, higiene y abrigo, sino que tambi\u00e9n juego, sonrisas, amor y contenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hist\u00f3ricamente esta persona ha sido mayoritariamente una mujer, la madre, abuela, alguna t\u00eda e incluso personas ajenas a la familia, tambi\u00e9n mujeres, sin embargo, corrientes feministas o algunas propuestas de las nuevas masculinidades, proponen la necesidad de \u201cdesfemenizar\u201d el cuidado, debido a la escasa participaci\u00f3n de hombres estas labores y al enfoque de las pol\u00edticas p\u00fablicas hacia la d\u00edada madre-hijo o hija, sin embargo, observo como necesario replantearnos este concepto y apuntar m\u00e1s hacia una \u201cdespatriarcalizaci\u00f3n\u201d del cuidado, dado que, en lo concreto, si sacamos a las mujeres de las labores de cuidado, \u00bfqui\u00e9n cuidar\u00eda entonces?, \u00bflo har\u00e1n los hombres, as\u00ed sin m\u00e1s? \u00bfpor qu\u00e9 los hombres hasta ahora no se han hecho parte del cuidado?, pienso que la reflexi\u00f3n es mucho m\u00e1s profunda.<\/p>\n\n\n\n<p>Despatriarcalizar el cuidado, hace referencia a la importancia de otorgar el valor que el cuidado significa, un valor que dif\u00edcilmente puede ser remunerado con justicia, puesto que quienes cuidan dejan su vida en ello. Cuando hablo de dar valor, me refiero m\u00e1s a un valor simb\u00f3lico, un valor simb\u00f3lico que la sociedad entera deber\u00eda reconocer en este acto tan valioso y generosos de sostener el mundo, pues cuidar es eso, es sostener, es educar, es proteger y guiar, significa una pr\u00e1ctica que tiene que ver con la transmisi\u00f3n de conocimientos, de afectos, de tradiciones y costumbres, y que influyen en la psiquis de ese ni\u00f1o o esa ni\u00f1a que es cuidado o cuidada, y por supuesto en las relaciones que establecer\u00e1n en el futuro, tanto con otras y otros, como con su entorno y consigo misma o consigo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl descubrimiento de la libertad femenina es en una mujer, (y a veces en un hombre) una experiencia de despertar: despertar del sue\u00f1o de la modernidad y, tambi\u00e9n, del sue\u00f1o de su agon\u00eda, la postmodernidad. La modernidad y la postmodernidad se han esforzado mucho por inculcarnos a las mujeres una idea patriarcal de libertad: la libertad individual o individualista, libertad que en el mundo se mide en t\u00e9rminos de progreso ininterrumpido y de expansi\u00f3n sin l\u00edmites, con o sin sentido. La terquedad del esfuerzo ha adormecido lo femenino libre, alienando de s\u00ed a muchas mujeres al olvidar o perder el sentido relacional de la libertad, no individualista\u201d<sup> <a href=\"#_ftn2\"><strong><sup>[2]<\/sup><\/strong><\/a><\/sup>&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Observamos en esta cita que existe una falsa idea de libertad, individualista y depredadora, que sit\u00faa a la mujer y tambi\u00e9n al hombre, en lo que la autora denomina una agon\u00eda. Contrario a esto, se presenta un sentido relacional de la libertad, no individualista, haciendo referencia al t\u00e9rmino \u201cestar en relaci\u00f3n\u201d, y estar en relaci\u00f3n supone un intercambio con otras y otros, una danza de dar y recibir, las mujeres hemos entendido esto y por eso somos quienes ofrecemos al otro o la otra, nuestro amor, cari\u00f1o y contenci\u00f3n, un acto de servicio que est\u00e1 fuera de la l\u00f3gica patriarcal, o del intercambio neoliberal, donde pago por un servicio y exijo recibirlo, pues ni todo el oro el mundo podr\u00eda pagar por un cuidado incondicional, afectuoso y desinteresado como el de una madre hacia su criatura.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas habla del estar en relaci\u00f3n, como una relaci\u00f3n sin fin, que por un lado, no tiene fin en s\u00ed misma, es decir, no es una relaci\u00f3n instrumental, y por otro lado es eterna, el estar en relaci\u00f3n es una experiencia que no tiene fin. \u201cDeseo relacionarme con otras para sentirme bien, gozando de la relaci\u00f3n, la relaci\u00f3n sin fin, por el gusto de estar en relaci\u00f3n\u201d.<a href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>EL TRABAJO DE LAS MUJERES&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Diversos estudios en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os, han investigado sobre las mujeres y el trabajo, pero muy pocos estudios han indagado sobre las condiciones en que mujeres y hombres trabajan, las que por cierto, no son las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cDurante mucho tiempo, las condiciones de trabajo de una mujer y de un hombre han estado condicionadas por el patriarcado; siendo el patriarcado una expresi\u00f3n hist\u00f3rica de la pol\u00edtica sexual. Hoy, al final del patriarcado (o terminado ya el patriarcado<a href=\"#_ftn4\"><sup><strong><sup>[4]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a>), entrevemos que la relaci\u00f3n hist\u00f3rica entre una mujer y el trabajo es decisiva para entender la crisis del trabajo que vivimos y, entendi\u00e9ndola, inventar soluciones que no se queden por detr\u00e1s del presente\u201d.<a href=\"#_ftn5\"><sup><strong><sup>[5]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El patriarcado nunca ha ocupado la realidad entera de una mujer, ni de un hombre tampoco, sin embargo, las instituciones han forjado sus bases bajo el orden patriarcal, siendo el trabajo una de las instituciones que ha sido hecho a la medida del cuerpo masculino, no a la medida del cuerpo femenino.<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;\u201c<\/em><em>Sin embargo, el patriarcado como condicionante de las condiciones de trabajo no se explicitaba nunca. Quedaba en silencio, como algo dado, como una premisa muda. Algo que, precisamente por estar silenciado, reaparec\u00eda una y otra vez como un fantasma recurrente en los innumerables encuentros feministas y, tambi\u00e9n, de hombres no patriarcales sobre la mujer y el trabajo.\u201d<a href=\"#_ftn6\"><sup><strong><sup>[6]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres hemos trabajado siempre. Pero solo al trabajo hecho a la medida del cuerpo del hombre le hemos llamado trabajo. No a todas las dem\u00e1s tareas productivas que las mujeres hacemos, que son muchas y muy importantes, como el cuidado de la casa, de los ni\u00f1os y ni\u00f1as, de las abuelas y abuelos, de enfermas o enfermos, o de personas con capacidades diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;\u201cPor eso, porque solo al trabajo hecho a la medida del cuerpo de hombre le llamamos trabajo, no protestamos, o no apenas, cuando de una madre o de un ama de casa se dice que \u201cno trabaja\u201d. Ni protestamos de un modo convincente cuando ganamos menos por hacer el mismo trabajo que un hombre. No porque nos guste cobrar menos ni porque nos deje de parecer la injusticia social flagrante que es, sino porque reservamos la energ\u00eda para algo m\u00e1s importante: algo que es la interpretaci\u00f3n libre del sentido del trabajo, del sentido que lo que se suele llamar trabajo tiene o puede tener para las mujeres y, tambi\u00e9n, para los hombres. Las mujeres sabemos que si tap\u00e1ramos con dinero o con derechos todas las contradicciones que plantean los condicionantes patriarcales del trabajo, entonces nos tapar\u00edamos nuestra propia boca y nuestros propios ojos, qued\u00e1ndonos sin autoridad para interpretar libremente el sentido que el trabajo tiene o no tiene para las mujeres y para la humanidad.\u201d<a href=\"#_ftn7\"><sup><strong><sup>[7]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres entendemos el trabajo como un espacio de vida tambi\u00e9n, donde no solo entregamos un servicio y este nos es remunerado, consideramos muy importante que otros factores tambi\u00e9n se expresen en el trabajo que deseamos, idealmente que sea de tiempo parcial, para tener tiempo para hacer las cosas en casa y cuidar a quienes amamos, o compartir con quienes deseamos hacerlo, tambi\u00e9n para escribir, crear, pintar, danzar, entre tantos deseos que pueda querer realizar cada mujer. Tambi\u00e9n evaluamos la calidad del trabajo, no tan solo por la remuneraci\u00f3n que recibiremos, sino tambi\u00e9n por las relaciones que establecemos en el espacio laboral. \u201cDec\u00eda hace unos a\u00f1os un estudio publicado en la revista norteamericana \u201cNewsweek\u201d que, en la empresa, los hombres har\u00edan cualquier cosa por dinero; las mujeres, en cambio, no.\u201d<a href=\"#_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>&nbsp; Requerimos de trabajos a la medida de nuestros cuerpos, en los que nos sea posible compatibilizar otras labores, tanto o m\u00e1s importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>DESPATRIARCALIZAR EL CUIDADO&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, las mujeres no queremos ponerle un valor monetario a todo, pues si bien nos interesa el dinero, tambi\u00e9n y mucho m\u00e1s nos interesa el amor, el cuidado, dar vida a nuestros deseos, crear, estar en relaci\u00f3n y darle un sentido a esa relaci\u00f3n. Ya no se trata de conciliar el trabajo, que conlleva el desarrollo profesional y la maternidad, que expresa el deseo de ser madre, las mujeres hoy damos un doble s\u00ed, a ambos deseos, sin dejar ninguno de lado, pero a ambos, los aceptamos como deseos no como obligaciones impuestas.&nbsp; Lo dicen con las siguientes palabras, el 2010 las mujeres del Gruppo Lavoro de la Librer\u00eda de mujeres de Mil\u00e1n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cQueremos poder decir s\u00ed al trabajo y s\u00ed a la maternidad sin sentirnos obligadas a elegir. Cuando decimos s\u00ed al trabajo, decimos s\u00ed a un aspecto del vivir que es el dinero necesario para la comida, la ropa, la casa. Pero es tambi\u00e9n realizaci\u00f3n, crecimiento, invenci\u00f3n, proyecto social. De esto no queremos ser excluidas si elegimos ser madres. La paternidad se inscribe de modo distinto en el cuerpo y en la mente de los hombres, y de esto sabemos poco. Los padres no hablan, no narran y sin embargo, tambi\u00e9n para ellos est\u00e1n cambiando muchas cosas. La paternidad ya no est\u00e1 garantizada por el destino femenino: hoy los hombres, si quieren ser padres, tienen que hacer cuentas con lo que escojan las mujeres. Hoy m\u00e1s que nunca, la reproducci\u00f3n no es una cuesti\u00f3n femenina: es problema de todos, hombres y mujeres, madres y padres. En el doble s\u00ed que nosotras queremos, est\u00e1n incluidos el deseo y la ambici\u00f3n de volver a unir la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n: algo que la historia y la cultura de predominio masculino han separado.\u201d<a href=\"#_ftn9\"><sup><strong><sup>[9]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El doble s\u00ed al que hacen referencia las autoras, es entonces un s\u00ed a ambos deseos, al desarrollo profesional y al amor al cuidado, poniendo en ambas tareas el cuerpo, y realizando ambas tareas con amor.<\/p>\n\n\n\n<p>La invitaci\u00f3n a despatriarcalizar el cuidado, es quitarle el valor monetario y restaurar el valor simb\u00f3lico que esta pr\u00e1ctica significa, puesto que ha sido el patriarcado el que ha intentado minimizar el valor del cuidado y de las mujeres, infructuosamente a mi juicio. Hoy, en el fin del patriarcado<a href=\"#_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>, cuando este ya no tiene cr\u00e9dito en nosotras y nosotros, muchas mujeres (y algunos hombres) entendemos y observamos la labor del cuidado como parte del cambio civilizatorio, donde el amor est\u00e1 al centro, y la importancia de criar con amor est\u00e1 a la vista. Acercarse a relaciones cari\u00f1osas, respetuosas y emp\u00e1ticas, se observan como la \u00fanica posibilidad de cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>EN SINTESIS<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, c\u00f3mo aportamos a restaurar el valor simb\u00f3lico del cuidado hacia los ni\u00f1os y las ni\u00f1as, individuas e individuos con deseos, intereses y capacidades, que aportan al mundo su capacidad de escucha, sus ideas, amor, curiosidad, apertura, ternura y otros preciados valores que sostienen la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni\u00f1os y ni\u00f1as necesitan alimento, higiene y abrigo, pero sobre todo ternura y reconocimiento, sonre\u00edr, compartir, vincularse, tiempo de calidad y escucha. Necesitamos visibilizar la ni\u00f1ez, reconocer su valor y la labor que realizan las madres al cuidar de sus hijos e hijas.<\/p>\n\n\n\n<p>Crear espacios de protecci\u00f3n y exploraci\u00f3n, donde ni\u00f1os y ni\u00f1as se sientan seguros, y seamos capaces de reconocer sus propias capacidades, las que como Lecannelier (2021) asevera, solo podremos identificar si aprendemos a respetar, entendiendo el respeto como un actuar cotidiano que puede ir desarroll\u00e1ndose de a poco, que supone primero que nada, volver a mirar, observar las reacciones de los ni\u00f1os y las ni\u00f1as, tratar de comprender qu\u00e9 es ser un ni\u00f1o, una ni\u00f1a, abrir la comprensi\u00f3n a conocer a este individuo que se para frente a m\u00ed, como otro, en una sociedad que valore esta pr\u00e1ctica como una pr\u00e1ctica que sostiene al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La ley no es todo, como bien dice Simone Weil \u201c<em>La Libertad no consiste simplemente en tener derechos, porque los derechos pueden convertirse en barreras simb\u00f3licas del deseo\u201d (<\/em>Librer\u00eda de Mujeres de Mil\u00e1n (1991).<em>)<\/em>. Requerimos de pr\u00e1cticas como la de <em>reconcoer autoridad<\/em> a los ni\u00f1os y las ni\u00f1as, autoridad (que es distinta al poder) viene de \u201caugere\u201d, significa hacer crecer y la autoridad circula de una persona a otra, es m\u00f3vil, no est\u00e1tica, es una pr\u00e1ctica que transforma, modifica las relaciones de forma radical y ayuda a cambiar el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/p>\n\n\n\n<p>Aldegheri, L., Bianchi, L., Briante, D., Buttarelli, A., Carati, R., Cigarini, L., De Perini, S,. Di Salvo, A., Fischer, C., Graziani, F., Jourdan, C., Muraro, L., Marangelli, M., Rampello, L., Riboli, D., Sattler, T., Savoldi, O., Stella, R., Zanardi, M., \u2026 y Zanella, L. (1996) <em>El final del patriarcado. Ha ocurrido y no por casualidad \u2013 Sottosopra rosso, <\/em>Libreria delle done di Milano, <a href=\"https:\/\/www.libreriadelledonne.it\/pubblicazioni\/el-final-del-patriarcado-ha-ocurrido-y-no-por-casualidad-sottosopra-rosso-enero-1996\/\">https:\/\/www.libreriadelledonne.it\/pubblicazioni\/el-final-del-patriarcado-ha-ocurrido-y-no-por-casualidad-sottosopra-rosso-enero-1996\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Abreu Olvera, M.&nbsp; Entrevista a Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas (2021) https:\/\/www.revistapluvia.com\/post\/entrevista-a-mar%C3%ADa-milagros-rivera-garretas<\/p>\n\n\n\n<p>Barbieri, P., Benvenuti, M. y Cigarini, L. (2010) <em>Sottosopra: Imag\u00ednate que el trabajo<\/em>, <em>N\u00fam. 38<\/em> [Archivo PDF]. DUODA: estudios de la diferencia sexual, <a href=\"https:\/\/raco.cat\/index.php\/DUODA\/article\/view\/248363\">https:\/\/raco.cat\/index.php\/DUODA\/article\/view\/248363<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Calmels, D. (2018) Sonre\u00edr &#8211; Re\u00edr. Facebook. https:\/\/www.facebook.com\/243919225651741\/posts\/1892159804161000\/<\/p>\n\n\n\n<p>Cigarini, L. (2003) <em>El sentido del trabajo. <\/em>DUODA: estudios de la diferencia sexual, <a href=\"http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/revista\/26\">http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/revista\/26<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Librer\u00eda mujeres de Mil\u00e1n. (1973-1996). <em>La cultura patas arriba.<\/em> Selecci\u00f3n de la revista Sottosopra Madrid, Editorial Horas y horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Librer\u00eda mujeres de Mil\u00e1n. (2011). <em>Palabras que usan las mujeres para nombrar lo que viven y sienten hoy en el mundo del trabajo, <\/em>Colecci\u00f3n del libro Cuadernos inacabados, Editorial Horas y horas.<\/p>\n\n\n\n<p>Rivera, M. (2012) <em>Signos de libertad femenina. (2012) (En di\u00e1logo con la historia y la pol\u00edtica masculina.). http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/bvid\/text.php?doc=Duoda:text:2012.02.000<\/em>1<\/p>\n\n\n\n<p>Rivera, M. (2012) <em>El sentido del trabajo, m\u00e1s que las condiciones<\/em>. DUODA: estudios de la diferencia sexual, <a href=\"http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/textos\/1\/75\/\">http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/textos\/1\/75\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Rivera, M. (2021). <em>Entrevista a Mar\u00eda Milagros Rivera Garretas. <\/em>Revista Pluvia. <a href=\"https:\/\/www.revistapluvia.com\/post\/entrevista-a-mar%C3%ADa-milagros-rivera-garretas\">https:\/\/www.revistapluvia.com\/post\/entrevista-a-mar%C3%ADa-milagros-rivera-garretas<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Cigarini, L.(1996). <em>La pol\u00edtica del deseo. <\/em>Editorial Icaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Franulic, A. (2021). <em>Incitada,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em><a href=\"https:\/\/andreafranulic.cl\/libros\/incitada-feminismo-radical-de-la-diferencia-antologia-andrea-franulic-depix\/\">https:\/\/andreafranulic.cl\/libros\/incitada-feminismo-radical-de-la-diferencia-antologia-andrea-franulic-depix\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Montoya, M. (2008). <em>Ense\u00f1ar, una experiencia amorosa. <\/em>Sabina Editorial<\/p>\n\n\n\n<p>Rivera, M. (2012). <em>El amor es el signo: educar como educan las madres. <\/em>Sabina Editorial.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> \u00abSonre\u00edr &#8211; Re\u00edr\u00bb, por Daniel Calmels. Facebook. 2018<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> MAR\u00cdA-MILAGROS RIVERA GARRETAS. Signos de libertad femenina. (2012) (En di\u00e1logo con la historia y la pol\u00edtica masculinas).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Abreu Olvera, M. &nbsp;Entrevista a Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas (2021) https:\/\/www.revistapluvia.com\/post\/entrevista-a-mar%C3%ADa-milagros-rivera-garretas<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Sobre el final del patriarcado, v\u00e9anse: Luisa Muraro, Salti di gioia, \u201cVia Dogana. Rivista di politica\u201d 23 (1995) 3 y Librer\u00eda de mujeres de Mil\u00e1n, El final del patriarcado. Ha ocurrido, y no por casualidad, en Eaed., La cultura patas arriba. Selecci\u00f3n de la revista \u2018Sottosopra\u2019 (1973-1996), trad. de Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas, Madrid, horas y Horas, 2006, 185-225.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> El sentido del trabajo, m\u00e1s que las condiciones Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas.(2017) http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/textos\/1\/75\/<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> El sentido del trabajo, m\u00e1s que las condiciones Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas.(2017) http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/textos\/1\/75\/<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> El sentido del trabajo, m\u00e1s que las condiciones Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas.(2017) http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/textos\/1\/75<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Lia Cigarini, El sentido del trabajo, \u201cDUODA. Revista de Estudios Feministas\u201d, 25 (2003) 91-99; Librer\u00eda de mujeres de Mil\u00e1n, Palabras que usan las mujeres para nombrar lo que viven y sienten hoy en el mundo del trabajo, trad. de Laura Mora Cabello de Alba y Ma Dolores Santos Fern\u00e1ndez, Madrid, horas y Horas, 2008.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Librer\u00eda de mujeres de Mil\u00e1n, Imag\u00ednate que el trabajo, \u201cSottosopra\u201d 2009, encartado en \u201cDUODA. Estudios de la Diferencia Sexual\u201d 38 (2010).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>Aldegheri, L., Bianchi, L., Briante, D., Buttarelli, A., Carati, R., Cigarini, L., De Perini, S,. Di Salvo, A., Fischer, C., Graziani, F., Jourdan, C., Muraro, L., Marangelli, M., Rampello, L., Riboli, D., Sattler, T., Savoldi, O., Stella, R., Zanardi, M., \u2026 y Zanella, L. (1996) El final del patriarcado. Ha ocurrido y no por casualidad \u2013 Sottosopra rosso, Libreria delle done di Milano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El presente escrito, es un intento de indagar sobre la importancia del cuidado cari\u00f1oso de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4681,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4678"}],"collection":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4678"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4678\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4680,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4678\/revisions\/4680"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4681"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4678"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4678"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4678"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}