{"id":4288,"date":"2022-05-04T14:47:35","date_gmt":"2022-05-04T14:47:35","guid":{"rendered":"https:\/\/feministaslucidas.org\/?p=4288"},"modified":"2022-05-05T02:16:30","modified_gmt":"2022-05-05T02:16:30","slug":"hilar-fino-andrea-franulic-depix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/2022\/05\/04\/hilar-fino-andrea-franulic-depix\/","title":{"rendered":"Hilar fino, Andrea Franulic Depix"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Palabras para la exposici\u00f3n: Hilando las relaciones con la ra\u00edz materna, de Zoila Rosa Amada y Jessica Alejandra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Zoila me declar\u00f3 su nieta por la sencilla raz\u00f3n de que yo la llamaba \u201cabuela\u201d. Fue durante esos meses, tambi\u00e9n, que ella puso en palabras su experiencia del incesto, infringido por su padre, rompiendo, por vez primera, el tab\u00fa del silencio. Y fue, en ese tiempo, adem\u00e1s, que nos dijo, con plena seguridad y absoluta certeza, que la mar es una mujer, porque su madre se lo hab\u00eda confesado, como quien reconoce un secreto de cientos de miles de a\u00f1os<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Zoila entend\u00eda, pues sent\u00eda, el misterio de la lengua materna, como Hilandera ancestral que era. Y este fue un descubrimiento maravilloso, que vivimos junto a ella. Fue una verdad revelada, la que, sabemos, siempre est\u00e1 ah\u00ed con nosotras, pero permanece cubierta hasta que logramos esfumar, soplando fuerte como viento del desierto de Atacama, todos los espejismos f\u00e1licos que empa\u00f1an la mirada y embotan los sentidos, confundiendo lo verdadero con lo veros\u00edmil<a href=\"#_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>. Este viento fresco, lleno de vida, que despeja las fantasmagor\u00edas machistas y que, con sus remolinos de arena y rebeldes tornados, arrasa con las mentiras, acrecent\u00f3 la relaci\u00f3n abuela-nieta, de Zoila y Jeka, lo que permiti\u00f3 el hallazgo. Alrededor, algunas nietas, nietos e hijas supieron acoger la gran noticia; a otras y a otros, en cambio, el viento no las toc\u00f3, no los toc\u00f3, qued\u00e1ndose agazapadas y agazapados bajo las sombras del Falo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las hijas, tocadas por el viento, son Ana y Cecilia; Cecilia, madre de Jeka e hija de Zoila, falleci\u00f3 tempranamente, sin embargo, Zoila y Jeka han restituido su presencia en ausencia. As\u00ed, las Tres Madres de toda genealog\u00eda femenina en singular hilvanan la exposici\u00f3n de hoy con un hilo firme e infinito, abriendo una dimensi\u00f3n en el espacio-tiempo, m\u00e1s ac\u00e1 de la muerte. Es el misterio de la Lengua Materna y el Tiempo femenino. \u00bfQu\u00e9 es ese concepto peque\u00f1o y mediocre de la edad en el logos androc\u00e9ntrico? \u00bfQu\u00e9 es esa l\u00ednea recta y aburrida que intenta medir el insondable tiempo nuestro con marcas en el calendario? Con Zoila, aprend\u00ed que la edad patriarcal no existe. Es veros\u00edmil, pero no es verdadera.<\/p>\n\n\n\n<p>Jeka llegaba con las trazas en las telas y su abuela las bordaba con precisi\u00f3n y belleza, con divina concentraci\u00f3n, mientras le preguntaba y Jeka le contaba qui\u00e9n era cada autora, qu\u00e9 significaba cada palabra, qu\u00e9 resonancia tra\u00eda cada texto, qu\u00e9 era qu\u00e9, qui\u00e9n era qui\u00e9n. O bien, Jeka le preguntaba qu\u00e9 calles contuvieron su alegr\u00eda, qu\u00e9 rincones guardaron sus tesoros, qu\u00e9 mujeres la sostuvieron d\u00eda a d\u00eda, a qui\u00e9nes am\u00f3, de qui\u00e9nes recibi\u00f3 amor, cu\u00e1les dolores, ausencias o p\u00e9rdidas, cu\u00e1les sorpresas, sue\u00f1os o presagios, y Zoila le contaba, con hilos de colores, la vida, su vida, que tambi\u00e9n es la vida de Jeka.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el milagro acontec\u00eda: Zoila Rosa florec\u00eda y podr\u00eda haber tenido 12, 20 o cientos de miles de a\u00f1os. Acontec\u00eda por ese estar en relaci\u00f3n de verdad y en profundidad donde la nieta autoriza a la abuela y la abuela autoriza a la nieta, reconociendo esta la excelencia y precedencia de aquella. Eran tardes enteras hasta que ca\u00eda la sol y alumbraba la luna. Con un t\u00e9 caliente, conversaban e hilaban. Soy testiga afortunada de esta pr\u00e1ctica art\u00edstica femenina, libre de todo canon masculino y acad\u00e9mico, mediada&nbsp; por Dama Amor, en la que se encontraron Zoila y Jeka.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta pr\u00e1ctica art\u00edstica femenina libre nos trae el simb\u00f3lico de la madre, por eso, es una apuesta pol\u00edtica, de la pol\u00edtica primera, bella, trascendente, enraizada y encarnada. Y lo trae hecho textura, hebra, surco; lo trae hecho perla, p\u00e9talo, tub\u00e9rculo; lo trae hecho palabras y voces, las voces que escuchamos en esta sala, que la inundan ahora, la colman, con susurros, murmurando, arrullando; voces de mujeres del presente y el pasado que se plasman en la fibra, que viajan por el aire, que vuelven por los siglos para sustraernos de la banalidad, y que las sensuales manos de Jeka y Zoila, con sus ondulados movimientos, adornan en delicadas bordaduras y suaves puntadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Bienvenidas a esta aquelarre de libertad femenina y ligamen materno<a href=\"#_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, presidida por abuela y nieta, a la que hemos sido convidadas para <em>hilar fino<\/em> y no olvidar que la diferencia sexuada solo puede ser radical.<\/p>\n\n\n\n<p>Santiago, Barrio Yungay, 30 de abril de 2022<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En nuestras conversaciones, Adriana Alonso S\u00e1mano me ha ense\u00f1ado la existencia originaria de las diosas, sus cientos de miles de a\u00f1os ante los seis mil de la ficci\u00f3n del dios padre.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tomo esta distinci\u00f3n de Laura Minguzzi de la comunidad de Historia Viviente.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diana Sartori, de la comunidad filos\u00f3fica Di\u00f3tima, habla de ligamen y no de legado.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palabras para la exposici\u00f3n: Hilando las relaciones con la ra\u00edz materna, de Zoila Rosa Amada&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3854,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[87,91,90,84,76,82],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4288"}],"collection":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4288"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4310,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4288\/revisions\/4310"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3854"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}