{"id":4251,"date":"2021-12-11T19:16:53","date_gmt":"2021-12-11T19:16:53","guid":{"rendered":"https:\/\/feministaslucidas.org\/?p=4251"},"modified":"2021-12-11T20:20:13","modified_gmt":"2021-12-11T20:20:13","slug":"una-mirada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/2021\/12\/11\/una-mirada\/","title":{"rendered":"Una mirada a la historia de las mujeres desde el final del patriarcado, Dom\u00e9nica Francke-Arjel"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00abConsideramos incompleta una historia que se ha constituido sobre huellas no perecederas. Sobre la presencia de la mujer no se nos ha dicho nada, o lo que se ha dicho se ha dicho mal: nosotras debemos redescubrir dicha presencia para saber la verdad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Carla Lonzi y otras: Primer Manifiesto  de Rivolta Femminile, 1970<\/strong>  <\/p>\n\n\n\n<p>Hay ciertos descubrimientos que las mujeres hemos hecho, en el feminismo, que nos han tomado por sorpresa.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e1s importante de ellos ha sido el de la libertad de las mujeres, libertad como mujeres, esto es, con nuestra diferencia sexual intacta.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se trata de descubrimientos, para muchas de nosotras inesperados, de un desplegarse de la realidad cual <em>epifan\u00eda<\/em>, incluso como <em>revelaci\u00f3n <\/em>o<em> buena nueva<\/em>, a veces nos han descolocado de tal manera que sentimos que nos quitaban el piso, las certezas, las \u201ccategor\u00edas de an\u00e1lisis\u201d, dir\u00edamos hablando en <em>feminista radical cl\u00e1sica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ha resultado que, sin ellas, hemos quedado tambi\u00e9n sin identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En la opresi\u00f3n, la identidad estaba m\u00e1s o menos asegurada, era clara, se expresaba como hermandad en el sufrimiento, sororidad en la orfandad femenina, asumidas, sufrimiento y orfandad, como certezas de la existencia de las mujeres. La econom\u00eda de la miseria, ha dicho Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas.<\/p>\n\n\n\n<p>Resistir, luchar, denunciar y exigir, armadas de datos, estad\u00edsticas, fueron pr\u00e1cticas generalizadas, no del todo est\u00e9riles, pero insuficientes. Para llevarlas a cabo, la historia fue llamada como informante, como testimonio fiable de las atrocidades (innegables) cometidas por los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>En la academia, en la historia que la academia certifica y hace circular, esto desembocar\u00eda en un amplio movimiento de recopilaci\u00f3n, estudio y difusi\u00f3n en clave compensatoria, es decir, con el af\u00e1n de colocar a las mujeres en la historia del hombre, hacerles un lugar en el gran relato: \u201cla primera mujer\u201d o \u201cpor primera vez\u201d, se dijo muchas veces, para demostrar que nosotras tambi\u00e9n ten\u00edamos, \u00e9ramos capaces de tener una historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Este af\u00e1n pronto decant\u00f3 (no sin maniobras de poder tras ello) en la <em>perspectiva de g\u00e9nero,<\/em> f\u00f3rmula que, presente hasta nuestros d\u00edas, enmascara las verdaderas y a los verdaderos responsables de la miseria, que, a\u00fan expresada y materializada contra las mujeres, sigue perteneci\u00e9ndole a ellos: los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de esto, hubo un momento muy importante dentro de la historia de las mujeres, y aqu\u00ed sobre todo hablo influida por mis ra\u00edces radicales (valga la redundancia) en el cual, tal como el feminismo radical se propuso, y creo que lo hizo muy bien, fue necesario desenterrar las ra\u00edces del sistema de opresi\u00f3n que conocemos (o conocimos) como <em>patriarcado<\/em>. Pero, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la fecundidad de esta b\u00fasqueda?<\/p>\n\n\n\n<p>El patriarcado, dado que no era un orden natural, surgido como una emanaci\u00f3n del cosmos ni como una <em>forma de ser<\/em> de la especie humana, deb\u00eda tener una historia, esto quiere decir, un inicio, con sus posteriores transformaciones, y as\u00ed se podr\u00eda prefigurar tambi\u00e9n, la posibilidad de su fin.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera se estableci\u00f3, por ejemplo, que el patriarcado era la forma de opresi\u00f3n primigenia, el primero y principal de los sistemas de jerarqu\u00edas que han existido en la historia humana (Gerda Lerner: \u201cLa creaci\u00f3n del patriarcado\u201d). Tambi\u00e9n, la teor\u00eda radical nos mostr\u00f3 como para las mujeres el amor, \u201cel sexo\u201d, la familia, la educaci\u00f3n y los derechos pol\u00edticos\u2026 etc., hab\u00edan sido moldeados y definidos por el poder masculino, y c\u00f3mo todo \u00e1mbito de nuestra vida lo hab\u00eda sido por <em>el poder que no tuvimos<\/em>. Este y no otro es el significado de premisas como \u201clo personal es pol\u00edtico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en el transcurso de todo el recuento de la opresi\u00f3n, se iluminaron tambi\u00e9n otras \u00e1reas de la historia que se salieron de esa l\u00ednea del relato.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el significado que tienen para m\u00ed, por ejemplo, los aportes de Adrienne Rich, Carla Lonzi o Carole Pateman, viniendo sus voces de lugares tan diferentes, porque, si bien parten de la constataci\u00f3n de <em>qu\u00e9 es<\/em> el patriarcado, todas apuntan hacia otro lugar, anterior al patriarcado y a sus patriarcas. Aqu\u00ed, creo que radica la verdadera fecundidad de todo lo descubierto.<\/p>\n\n\n\n<p>La existencia de mujeres castas, v\u00edrgenes, fr\u00edgidas, de las trovadoras, las denominadas solteronas (\u201cspinters\u201d como las rescata Mary Daly) y las brujas, las muradas, as\u00ed como la de muchas monjas, santas, de las beguinas, nos demuestran que, ni las medidas del castigo y la persecuci\u00f3n, ni las de las instituciones de los hombres, pueden medir o dar cuenta de la grandeza y libertad femeninas, ya que justamente los pat\u00e9ticos y lamentables gestos masculinos de violencia contra ellas, solo se pueden explicar porque esa libertad y esa grandeza de las mujeres estaba antes, preced\u00eda y exced\u00eda, excedi\u00f3 con creces, a los despliegues de los patriarcas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al volver la mirada sobre los mitos, o la historia llamada com\u00fanmente \u201cprehistoria\u201d, retomando fuentes conocidas hace d\u00e9cadas (si no cientos de a\u00f1os), pero esta vez con la luz de una mirada femenina libre, una mirada de <em>final de patriarcado<\/em>, confirm\u00f3 la intuici\u00f3n de que las mujeres siempre estuvimos antes. Es lo que se aprecia en las obras de Marija Gimbutas, Elizabeth Gould-Davis o Barbara Verzini. Ellas no inventaron las estatuillas que representan a figuras femeninas, ni sus s\u00edmbolos, ni los c\u00e1nticos de las campesinas eslavas, tampoco a las pinturas rupestres, ni a Tiamat, lo que hicieron fue menos espectacular y m\u00e1s significativo: leyeron estas huellas en femenino. Ese gesto fue suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed comprendimos, por ejemplo, por qu\u00e9 todos los mitos fundacionales del patriarcado nos hablan del triunfo del orden sobre el caos, y no es porque el caos sea malo, est\u00e9ril u hostil, sino porque caos es otro nombre para la armon\u00eda materna en la cual todo conviv\u00eda sin necesidad de separaci\u00f3n ni de antinomias\u2026 El orden, por su parte, expresi\u00f3n del patriarcado, siempre se impuso por la fuerza, la violencia, siempre despedazando para empeque\u00f1ecer, y, reduciendo poder producir su retorcida fantas\u00eda de control.<\/p>\n\n\n\n<p>Las preciosas y su movimiento pol\u00edtico: <em>el preciosismo,<\/em> hoy pueden ser interpretados como una pr\u00e1ctica pol\u00edtica ejemplar en la que, tanto mujeres como hombres aceptaban y se pon\u00edan a disposici\u00f3n de la mediaci\u00f3n femenina (Benedetta Craveri: \u201cLa cultura de la conversaci\u00f3n\u201d). \u00danica mediaci\u00f3n humana posible, la femenina, ya que tanto mujeres como hombres provenimos de nuestras madres, y probablemente se trate de la gran experiencia universal que a\u00fana a la humanidad. Esta mediaci\u00f3n podr\u00eda prefigurar la respuesta a una inc\u00f3gnita que las mujeres podemos plantearnos hoy, abandonando al separatismo como mandato y asumiendo la unicidad del mundo: \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda ser la convivencia de los dos sexos? Una cuesti\u00f3n dif\u00edcil, s\u00ed, pero una que no deber\u00edamos seguir eludiendo o ignorando, me parece.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece, sobre todo, que es una pregunta frente a la cual no nos encontramos carentes de intuiciones ni conceptos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera la historia moderna de los movimientos de mujeres, tradicionalmente difundida, es solo sobre <em>derechos<\/em>, de acuerdo a Sheila Jeffreys (\u201cSexolog\u00eda y antifeminismo\u201d), varias de las sufragistas brit\u00e1nicas, adem\u00e1s de exigir derechos pol\u00edticos en su sentido tradicional, criticaban expl\u00edcitamente al coito como una pr\u00e1ctica molesta, en ning\u00fan caso placentera, y hasta peligrosa para las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo parecido sucede con la historia de la literatura, con el rescate de figuras como Elena Garro, Clarice Lispector, por ejemplo, o al iluminar con una luz verdadera las vidas de mujeres como Sor Juana In\u00e9s o Emily Dickinson, como ha hecho Mar\u00eda -Milagros Rivera Garretas: aparece la verdad de su amor, la verdad de sus relaciones con otras mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Un panorama similar nos muestra, por ejemplo, lo descubierto recientemente por Irene Vallejo con su libro \u201cEl infinito en un junco\u201d, se\u00f1alando la vinculaci\u00f3n, tan estrecha como femenina, del textil con el texto, en cuanto ambos funcionan como soportes de la memoria, de la cultura humana. Tambi\u00e9n est\u00e1 surgiendo una nueva visi\u00f3n de la llamada literatura infantil, con la difusi\u00f3n de la figura de Catherine D\u00b4Aulnoy, quien public\u00f3 los primeros cuentos de hadas de la historia, en el siglo XVII, antes que Perrot o los Grimm), y no solo antes, sino que, con la diferencia sexual en juego, al mostrar un mundo m\u00e1s complejo, en el cual los personajes femeninos presentan m\u00faltiples facetas y se alejan de la tradici\u00f3n del canon (masculino). As\u00ed tambi\u00e9n, la propuesta de la historia viviente de la mano de Mariri Martinengo que quiso contar la historia de su abuela exiliada y silenciada por su familia (Comunidad de historia viviente de Mil\u00e1n).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1nta libertad de mujer pone en movimiento en el mundo este libro: \u201cEl placer femenino es clit\u00f3rico\u201d, de Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas? Imposible responderlo. S\u00e9 que es mucha. Pensemos simplemente en el t\u00edtulo. Como dec\u00eda mi querida Diana, ya ver la palabra \u201cclit\u00f3rico\u201d en la vitrina de una librer\u00eda deber\u00eda ser suficiente para arrancarme una sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto porque la libertad femenina da placer, es placer, as\u00ed como tambi\u00e9n es amorosa, al reconocer que solo se da <em>en relaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el bell\u00edsimo libro \u201cNo creas tener derechos\u201d, las mujeres de la Librer\u00eda de Mil\u00e1n, despu\u00e9s de se\u00f1alar que las mujeres no le debemos nada a los hombres, se preguntan: \u00bfcu\u00e1l es el precio de la libertad de las mujeres? La respuesta que encuentran es: el reconocimiento y la gratitud que debemos a las mujeres que nos antecedieron. Sus huellas de libertad femenina son las que nos han llevado al lugar que habitamos hoy: la certeza del mal que es el patriarcado y los patriarcas, la autoconsciencia, que \u201ces la otra\u201d, como dijo Carla Lonzi, saber qui\u00e9nes somos, y a partir de ello, nuestro deseo de libertad o la experiencia de la misma, que tanto se parecen.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nuestra historia esto significa que debemos abandonar la idea de la universalidad del hombre, as\u00ed como la de que las mujeres podr\u00edamos prescindir de nuestra diferencia sexual en este campo. Las mujeres tenemos una historia que es, de hecho, <em>la historia<\/em>, y no un mero ac\u00e1pite de la historia humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta aventura se trata no solo de renunciar a escribir <em>la historia del hombre<\/em>, sino tambi\u00e9n de abandonar el escribirla como los hombres escriben la historia. Sabemos que la objetividad es un proyecto masculino, e implica arrancarse el coraz\u00f3n y convertirse en una mente racional, carente de sentir, de cuerpo y de alma, es decir, lo imposible por in-humano, y por lo tanto, lo falso, la farsa (y por ello, y porque el pensamiento masculino es ha sido incapaz de salir de la l\u00f3gica de las antinomias, adem\u00e1s del racionalismo a ultranza, el otro gran proyecto intelectual de los hombres es el nihilismo, con sus derivas constructivistas extremas, lo cuir y lo posmoderno: verdad sin sentir o sentir sin verdad).<\/p>\n\n\n\n<p>Esto dice Luce Irigaray en \u201cEl cuerpo a cuerpo con la madre\u201d, ponencia presentada en un coloquio sobre salud mental, en 1980, el mismo a\u00f1o en que nac\u00ed: \u201cPienso que tambi\u00e9n es necesario para no ser c\u00f3mplices del asesinato de la madre, que afirmemos la existencia de una genealog\u00eda de mujeres. Una genealog\u00eda de mujeres dentro de nuestra familia: despu\u00e9s de todo, tenemos una madre, una abuela, una bisabuela, hijas. Olvidamos demasiado esta genealog\u00eda de mujeres puesto que estamos exiliadas (si se me permite decirlo as\u00ed) en la familia del padre-marido\u201d,<\/p>\n\n\n\n<p>Dar a luz y amamantar, ayudar a parir, tejer, bordar, sembrar, seleccionar semillas, cuidar animales, lavar el rostro de las ni\u00f1as y ni\u00f1os, ense\u00f1ar las palabras, desenredar el pelo de ancianos\/as, cocinar, elaborar cer\u00e1micas, pintar las paredes de cuevas para entretener a los peque\u00f1os, escribir diarios, escribir memorias, cartas, experimentar con ingredientes, sabores y tipos de cocciones, crear y preservar recetas de comidas, limpiar la casa, etc., son actividades que pueden o no dejar huellas, pero que no podemos negar que se han llevado a cabo durante toda la historia. La sola existencia de la humanidad bastar\u00e1 para confirmar que esto es verdadero. Mi propia existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre todo, las tareas compartidas, las cosas femeninas como juntarse a cuidar cr\u00edas o a lavar ropa, actividades por tanto tiempo despreciadas, incluso por el feminismo, que tantas veces se ha jugado su propia existencia en el juego de entrar a las grandes ligas masculinas, seguramente dieron lugar a largas conversaciones, confesiones, risas y conflictos, amistades, complicidades y amores. Y fue en esos murmullos, en esa labor paciente y cotidiana, que surgieron los v\u00ednculos que mantuvieron a la humanidad a salvo de la destrucci\u00f3n, o la reconstruyeron tras ella.<\/p>\n\n\n\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, estos hechos han tomado cada vez m\u00e1s fuerza, desde el feminismo de la diferencia y desde el femenino libre, y han surgido verdades y apuestas reveladoras, verdades y apuestas que lo han cambiado todo, porque no podr\u00eda ser de otra forma.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es femenina, y para encontrarla y decirla, se necesita estar enteras, ser lo que somos: alma corp\u00f3rea, no negadas ni divididas, en la raz\u00f3n desde las entra\u00f1as, est\u00e1 el camino que nos lleva a ella, porque el deseo de verdad y la necesidad de verdad est\u00e1n profundamente unidos en la mujer que la busca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPara nombrar el mundo hay que ponerse en juego en primera persona. Ponerse en juego en primera persona quiere decir arriesgarse a juntar, tambi\u00e9n cuando se habla o se escribe, la raz\u00f3n y la vida, evitando repetir como la ninfa Eco (\u2026)\u201d (Mar\u00eda-Milagros Rivera Garretas, Nombrar el mundo en femenino, p. 12).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el fin del patriarcado anunciado en 1996 por las mujeres de la Librer\u00eda de Mil\u00e1n no es otra cosa que la expresi\u00f3n cabal del descubrimiento de nuestra libertad, es decir, la constataci\u00f3n del generalizado descr\u00e9dito que ha ca\u00eddo sobre el patriarcado, que lo declara arruinado al mismo tiempo que ve sus ruinas, la miseria tras la m\u00e1scara de omnipotencia, tras la farsa del control\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Es que para las que nos interpreta, la afirmaci\u00f3n del final del patriarcado no es una cuesti\u00f3n de poder (como quisieron hacernos creer que era tambi\u00e9n la historia, el mero relato del despliegue del poder), porque no todo, o muy poco, casi nada, en la vida de una mujer, en mi propia vida, es sobre el poder. No olvidemos el nombre completo del art\u00edculo que lo pone de manifiesto: \u201cEl final del patriarcado ha ocurrido. Y no por casualidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede que nos haya tomado por sorpresa, pero por supuesto que no fue \u201ccasualidad\u201d, lo sabemos, para ello es que millones de mujeres en toda la historia han expresado, cada una a su manera y en su contexto, la libertad en femenino, la fortuna de pertenecer al sexo que est\u00e1 antes, que va primero en el orden mismo de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que una mujer se transforma, es decir, transforma su forma de estar en el mundo, de nombrarlo, lo transforma entero, porque como criatura es parte del mundo, pero tambi\u00e9n porque una mujer, todas las mujeres, llevamos en nosotras nuestra diferencia sexual, que implica esa abertura amorosa, creadora, y todo lo que en nosotras encarna se vuelve fecundo, irradia a quienes nos rodean, toca a aquellas y aquellos con quienes estamos en relaci\u00f3n. As\u00ed tambi\u00e9n interpreto las palabras de Adrienne Rich cuando habla de las posibilidades de decir la verdad que abre para otras, una mujer que dice la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos excavado tras las ra\u00edces de la opresi\u00f3n, y lo que muchas encontramos all\u00e1 en el fondo, han sido otras ra\u00edces, como ha dicho Andrea Franulic: en la ra\u00edz m\u00e1s profunda no est\u00e1 el patriarca, ni su miseria y violencia, nuestra ra\u00edz, nuestro origen es otra mujer, y antes otra, y otra, en una genealog\u00eda femenina que descubrimos intacta\u2026 Con ellas, la libertad, la grandeza, el placer de ser mujeres, y es de ellas de quienes venimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Verdad y libertad se encuentran estrecha e inseparablemente unidas, una mujer que dice la verdad de s\u00ed, que habla en lengua materna, es libre. Creo que hay una verdad necesaria de ser dicha, o, al menos, una que deseo decir, y es esta: la libertad de las mujeres ha sido una revelaci\u00f3n que cada una de nosotras puede hoy elegir para s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, para m\u00ed, una historia radical, de la diferencia, es una historia de la libertad femenina: porque antes siempre hay una mujer, una que nos precede, que est\u00e1 en el principio de la vida, de la humanidad y tambi\u00e9n de la historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abConsideramos incompleta una historia que se ha constituido sobre huellas no perecederas. 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