{"id":4207,"date":"2021-09-04T22:09:23","date_gmt":"2021-09-04T22:09:23","guid":{"rendered":"https:\/\/feministaslucidas.org\/?p=4207"},"modified":"2021-09-06T19:52:49","modified_gmt":"2021-09-06T19:52:49","slug":"amor-y-relacion-en-femenino-libre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/2021\/09\/04\/amor-y-relacion-en-femenino-libre\/","title":{"rendered":"Amor y Relaci\u00f3n en Femenino Libre, Dom\u00e9nica Francke &#8211; Arjel"},"content":{"rendered":"\n<p> Amor y Relaci\u00f3n en Femenino Libre <sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resumen:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A partir de la consideraci\u00f3n de la relaci\u00f3n como lo fundante de la existencia humana, y tambi\u00e9n como lugar donde buscar la respuesta a la pregunta por su sentido, quiero colocar al amor como centro de la experiencia vital femenina, intentando ir un poco m\u00e1s all\u00e1 de los discursos del individualismo y del colectivismo modernos, tambi\u00e9n repetidos por mujeres, feministas o no. Para todo esto, considero la relaci\u00f3n como originaria e inevitablemente femenina (a\u00fan cuando de ella participen criaturas del sexo masculino), y me propongo concentrarme en la relaci\u00f3n amorosa entre mujeres, materna y sensual, porque han sido mis propias experiencias vitales las que me han abierto los ojos: reconocer mi diferencia sexual, mi origen femenino, y amar a una mujer.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>\u00abTodo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay\u00bb.<\/strong><\/p><cite>Emily Dickinson<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En realidad, el t\u00edtulo de esta intervenci\u00f3n lo es todo, pero lo es con un sentido de apertura, es decir, un todo que no se cierra al ser dicho, sino que se abre, como una espiral, un camino o un campo el cual quiero, acompa\u00f1ada, recorrer, explorar. La apertura se ha transformado en una idea recurrente en mi vida en los \u00faltimos a\u00f1os, y es que, hija de mi madre Laura, s\u00e9 que mi existencia solo es posible gracias a su apertura\/abertura creadora.<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n funda la vida, la humanidad, la existencia entera.<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n es siempre de a dos, y en su origen hay dos mujeres: madre e hija. La relaci\u00f3n tiene variantes, claro, que incluyen tambi\u00e9n la posibilidad de la existencia masculina, la madre pare hijos, y al hacerlo, humaniza a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el hecho primario de la existencia humana es que las mujeres la fundan, y esa fundaci\u00f3n es relacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La criatura humana lo es porque ha sido creada y criada por su madre, as\u00ed como somos tra\u00eddas al mundo por el empuje de nuestras madres por su canal del parto, y la madre nos entrega el <strong>cuerpo<\/strong> -cuerpo tejido en sus entra\u00f1as, como dice Gabriela Mistral- nuestra madre nos ofrece <strong>el mundo<\/strong> (y al mundo) al dejarnos salir de su cuerpo, expuls\u00e1ndonos a una existencia aut\u00f3noma. Cuando bebemos de su seno, nos habla y nos entrega su tercer don: la capacidad de <strong>nombrar <\/strong>al mundo (se trata de un proceso que puede haber comenzado mucho antes, si la madre nos habla estando nosotras en su vientre, y de todas maneras, con el solo hecho de que la madre hable y nosotras escuchemos su voz, nos ponemos en contacto con el poderoso don que es nombrar el mundo).<\/p>\n\n\n\n<p>La vida, la humanidad misma surge de y en la relaci\u00f3n, y, sin embargo, quiz\u00e1s presas de miles de a\u00f1os de olvido patriarcal, hoy hablamos livianamente de cosas como <em>amor propio<\/em>, <em>auto amor<\/em>, <em>amarse a s\u00ed misma<\/em>, etc., como fundamentos de nuestra capacidad de amar. Se suele decir: \u201cpara saber amar primero hay que saber amarse\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero eso es profundamente problem\u00e1tico, ya que invierte el orden de las cosas que hacen posible incluso nuestras vidas. Por supuesto, invierte el orden, o mejor, la armon\u00eda que hace posible al amor mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor primero nunca es por s\u00ed misma o mismo, este amor es por definici\u00f3n y necesidad lo que sinti\u00f3 otra por una, y lo que se siente por otra (u otro) y se experimenta con y por ella solo es posible <em>despu\u00e9s<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, se afirma que la necesidad de amor, de ser amada, es una debilidad aprendida de las mujeres, cito una frase ampliamente difundida de la escritora Margaret Atwood: \u201cEl deseo de ser amada es la \u00faltima ilusi\u00f3n, renuncia a \u00e9l y ser\u00e1s libre\u201d. Entonces tambi\u00e9n la libertad es definida, de paso, como un estado humano en el cual se han deshecho los v\u00ednculos y dejado atr\u00e1s los deseos. El reino de la necesidad ha sido abandonado para entrar en el imperio de la voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es una mentira, pero se entiende su origen y, sobre todo, su objetivo. Mejor dicho, se trata de un error, y este error surge del error mayor, que es la negaci\u00f3n del origen de toda criatura humana en el <strong>v\u00ednculo<\/strong> materno.<\/p>\n\n\n\n<p>Entiendo que la desconfianza hacia el amor surge de que la mirada est\u00e9 profundamente heterosexualizada, es decir, que en ese imaginar, sentir y nombrar el amor, se ponga al hombre\/los hombres en el centro.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, tambi\u00e9n suele suceder que se nos ponga ante la falsa dicotom\u00eda de tener que elegir entre una adhesi\u00f3n sumisa al padre o una orfandad <em>sorora<\/em> entre hermanas que se aman a s\u00ed mismas y entre s\u00ed, sin mayor distinci\u00f3n. Esto sucede cuando nos situamos bajo el imperio de las ideolog\u00edas, tambi\u00e9n las feministas. Aunque debo recordar que, la ideolog\u00eda en s\u00ed misma, como distorsi\u00f3n de la realidad, es masculina (la mayor ideolog\u00eda es el patriarcado).<\/p>\n\n\n\n<p>Retomando la l\u00ednea de la <em>heterosexualizaci\u00f3n<\/em> de nuestro pensamiento-sentir, cuando Kate Millet ha dicho: \u201cel amor es el opio de las mujeres, mientras los hombres gobernaban, las mujeres amaban\u201d, dec\u00eda una verdad, pero una verdad a medias, quiz\u00e1s porque para Millet, como para tantas otras radicales de su \u00e9poca, la verdad estaba emergiendo. Pero para nosotras, ahora mismo, m\u00e1s de 50 a\u00f1os despu\u00e9s, esto ya no es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy la verdad est\u00e1 expuesta y solo hace falta abrir los ojos para verla: la verdad de la diferencia sexual, la verdad de la lengua materna que nos permite pronunciarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Poner a un hombre en el centro, no es solo distanciarme de la\/s otra\/s, es instalar un muro entre m\u00ed misma y mi origen, entre m\u00ed y m\u00ed misma. Por eso, pienso que la necesaria cr\u00edtica a la heterosexualidad tiene que proseguir, pero tambi\u00e9n cambiar de tono, de color, de palabras. No se trata, pues de \u201calesbianarse\u201d \u2026 Se trata de re-conocer la diferencia sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuente de humanidad y de amor es la madre, la madre es siempre una mujer. Ese fue el primer amor que conocimos, nos fue dado junto a la vida, ni m\u00e1s ni menos. Puede incluso que nos haya sido arrebatado o negado, pero la huella de su necesidad y del origen, siguen all\u00ed, imborrables.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera fuente y objeto de amor de toda criatura es la madre, una mujer. Eso tambi\u00e9n quiere decir que nuestro origen es el amor, entendido como apertura y abertura, afirmaci\u00f3n de la vida y don. Es decir, el amor en femenino.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se ha hecho necesario aclarar en tantas ocasiones, esto no significa que tengamos con la madre una relaci\u00f3n ideal, o que la maternidad est\u00e9 siendo objeto de una idealizaci\u00f3n (la idealizaci\u00f3n es siempre una maniobra masculina, significa alejarse de la realidad porque se la teme y considera un orden inferior de las cosas, mientras se apuesta por una verdad que estar\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del cuerpo, de la vida y de lo perceptible y decible con los sentidos del cuerpo, y que requerir\u00eda de complicadas maniobras mentales para ser alcanzada, maniobras cuyo aprendizaje se trasmite entre hombres\u2026).<\/p>\n\n\n\n<p>Como dice Luisa Muraro en su indispensable \u201cEl orden simb\u00f3lico de la madre\u201d, para entender los alcances exactos del origen materno, se trata simplemente de evocar la relaci\u00f3n con la madre concreta de cada una. Y es que \u00e9sta, m\u00e1s all\u00e1 de la <em>calidad<\/em> y dimensiones de la relaci\u00f3n que tengamos o hayamos tenido con ella, nos trajo al mundo, nos hizo posibles. Esto vale tanto para una madre que nos cri\u00f3 amorosamente y est\u00e1 presente en nuestras vidas hasta nuestros d\u00edas, como para una que nos dej\u00f3, por diferentes razones, o incluso para la que estuviera presente solo en la distancia, y a\u00fan si fuera m\u00e1s un obst\u00e1culo que una fuente de nuestra libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el simple y llano hecho de que existamos, su amor y su apertura\/abertura al mundo fueron necesarias. \u00abLa vida humana de este planeta nace de la mujer. La \u00fanica experiencia unificadora, innegable, compartida por mujeres y hombres, se centra en aquellos meses que pasamos dentro del cuerpo de una mujer, desarroll\u00e1ndonos.\u00bb (A. Rich: Nacemos de mujer).<\/p>\n\n\n\n<p>Las nacidas mujeres, las hijas, que somos todas nosotras, compartimos con nuestras madres ser el sexo que da vida, cuerpo y palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin determinismo alguno, dice Mar\u00eda- Milagros Rivera Garretas, y luego: \u00abYo puedo perder el hilo de mi propia libertad, y no por eso dejo de ser una mujer, no es obligatorio que te guste la libertad femenina (\u2026) es una propuesta pol\u00edtica\u00bb. (Conferencia: La verdad ausente de la filosof\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es as\u00ed, la capacidad de ser dos, que traemos inscrita en nuestros cuerpos, nos sit\u00faa en el mundo, como han se\u00f1alado las pensadoras del feminismo de la diferencia, con y como una abertura\/apertura al mundo primero, y luego a la otra (e incluso al otro). Cito a Andrea Franulic: \u201cY cuando las olas de una no llegan a las otras, cuando chocan contra las rocas y nos salpican la cara, \u00bfno es acaso agua de una misma que humedece la piel?, \u00bfnecesito m\u00e1s? El misterio de la gran diosa Muummu Tiamat* es la abertura al infinito antes de la apertura a otra\/o: entre las piernas de una mujer, la vulva y su enigma clit\u00f3rico, el uno que es dos.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>No hablamos ac\u00e1 de \u201ccapacidades presuntas\u201d, de \u201creproducci\u00f3n\u201d ni opresiones e imposiciones, sino de quienes somos, m\u00e1s all\u00e1 de las interpretaciones, elecciones y temores que nos crucen. Y todo lo que creamos nace de nosotras, es tra\u00eddo al mundo por nuestra apertura, en el \u00fanico y sexuado sentido de provenir de la parte principal de la humanidad que la crea. Seamos o no madres de hijas e hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Deseamos la libertad, que es amiga \u00edntima de la verdad, y no la emancipaci\u00f3n, que busca la ruptura con la realidad, y la cercan\u00eda con los hombres y los errores de los hombres. Y esta libertad, va m\u00e1s de reconocer los v\u00ednculos, los deseos, las dependencias y las necesidades, que de cortar amarras\/cadenas y lanzarse sola a emular la aventura del h\u00e9roe masculino, el ser sin madre\/matricida, que todo lo puede y lo entiende solo: \u201cSer libres no significa tanto -o no solo- desligarse del poder masculino como ligarse a la autoridad femenina\u00bb. (I. Dominijiani: La apuesta de la libertad femenina).<\/p>\n\n\n\n<p>Reconocer el lugar central del amor en nuestras vidas no es m\u00e1s que reconocer su lugar como fuerza indispensable de y en la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n dec\u00eda que aqu\u00ed est\u00e1 implicada la pol\u00edtica. Lo est\u00e1, porque la pol\u00edtica es lo que surge justo y solamente de estar juntas\/os en el mundo desde nuestras diferencias, de las cuales la de ser mujer u hombre es la principal y primera.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi pol\u00edtica, que he descubierto relacional, de la experiencia de estar en relaci\u00f3n con la otra y las otras, hay amor, y hay apertura y no podr\u00eda ser de otra forma, sin apertura no hay relaci\u00f3n, ni mundo, ni vida&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto me lleva a pensar, como un ap\u00e9ndice de mis pensamientos, que el temor milenario de los hombres a ser dominados por el amor a una mujer, castrados (psicoan\u00e1lisis) o embrujados, quiz\u00e1s proviene de la consciencia, distorsionada, pero presente, de su dependencia originaria respecto a las mujeres, al amor, espec\u00edfico, de una mujer: su madre. Lo he pensado leyendo una entrevista hecha a Patricia Rosas Lop\u00e1tegui, bi\u00f3grafa de la escritora mexicana Elena Garro, al hacer un comentario respecto a la relaci\u00f3n que tuvo con cierto intelectual mis\u00f3gino (relaci\u00f3n que, a juzgar por las preguntas hechas en la entrevista, le parec\u00eda al entrevistador central para definir a Garro). En esta, la bi\u00f3grafa se\u00f1ala: \u00abHay una obra de teatro de Elena Garro titulada \u201cEl rastro\u201d (1957) en la que la dramaturga refut\u00f3 a Paz. En esta pieza en un acto el protagonista llega a su choza embriagado para asesinar a su esposa embarazada de su hijo porque, al haberse enamorado de ella, ha perdido su hombr\u00eda, su virilidad; sus amigos machos se burlan de Adri\u00e1n. Su contraparte aparece personificada por Delfina, su esposa, que no es la mujer abierta, sumisa, \u201cchingada\u201d de Octavio Paz, ni es un \u201crevolcadero de hombres\u201d, como la insulta su marido. Delfina es la personificaci\u00f3n de la inteligencia, de la sensibilidad; \u00e9l no quiere dialogar, mientras que ella propone la comunicaci\u00f3n. Paz describe a la mujer en El laberinto de la soledad (1950) como un ser enigm\u00e1tico, cerrado al di\u00e1logo, como un signo incomprensible. Garro lo refuta y cambia los papeles. La propuesta de la autora de El rastro es en definitiva m\u00e1s cercana a la realidad en la sociedad faloc\u00e9ntrica mexicana; es decir, el hombre es el estoico, cerrado, irracional, salvaje, \u201cla torre de marfil\u201d y la mujer es brillante, creativa, humana.\u00bb (Coincido en todo, menos en aquello de que Delfina no es la apertura, pues si lo es, su existencia lo confirma).<\/p>\n\n\n\n<p>El amor, para la mirada masculina, temerosa y desconfiada de su propia situaci\u00f3n originaria de dependencia, puede ser una amenaza. Muy probablemente esto se deba a que esa dependencia los hombres la experimentan como <strong>del<\/strong> sexo que no son (y jam\u00e1s podr\u00e1n ser), y sepan, odiando saberlo, que ellos nunca podr\u00e1n ocupar ese lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, si los hombres han desatado la desgracia sobre s\u00ed mismos (y sobre la humanidad, o lo siguen intentando incansablemente), si han mentido sobre qui\u00e9nes somos y sobre qui\u00e9nes son ellos: \u00bfpor qu\u00e9 esto deber\u00eda arrastrarnos a nosotras? Si a\u00fan estuvi\u00e9ramos sumergidas en el relato patriarcal, si camin\u00e1ramos por el mundo lamentando ser \u201cel segundo sexo\u201d y anhelando llegar a ser \u201cel primero\u201d, podr\u00edamos temer tambi\u00e9n, negar y desconfiar. Si no hubi\u00e9semos descubierto, experimentado, sabido el amor entre mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no es as\u00ed. No es as\u00ed porque tenemos historia y palabras para nombrarla, y como se ha dicho, <strong>siempre hay una mujer primero<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nosotras, comprender nuestra diferencia sexual lo cambia todo. Una se sabe mujer y sabe que una mujer est\u00e1 primero, no por jerarqu\u00eda sino, de hecho, porque as\u00ed es la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Amar a una mujer, como mujer, lo cambia todo, cambia, por supuesto, la concepci\u00f3n de amor, abre los ojos, si puedo expresarlo as\u00ed. Esto es siempre una posibilidad, m\u00e1s que una garant\u00eda o una inmediatez. Digo esto porque es cierto que no hay determinismos. Como dice Andrea Franulic en su art\u00edculo \u201cExistencia lesbiana y diferencia sexual\u201d: en el amor entre mujeres puede presentarse, y se presenta, el mal, si no hay consciencia de la diferencia sexual, si no hay un reconocimiento, como mujeres de ese origen materno\u2026 No basta con ser lesbiana, dice Andrea textualmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, en la aventura que se abre cuando una mujer que ama a otra mujer, est\u00e1 contenido un amor que la vincula a su propio origen, un amor conocido, que la antecede, que ya ven\u00eda con ella, en sus entra\u00f1as cuando lleg\u00f3 al mundo. Se trata, para m\u00ed, del amor primero, por eso, tambi\u00e9n es el amor que permite mirarse amorosamente a s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, no es cierto aquello de que para saber amar hay que amarse a una misma primero. Es m\u00e1s bien al rev\u00e9s: ser amada, o al menos, consciente de la necesidad de amor, y de haber surgido del amor, es lo que ense\u00f1a el amor, lo que ense\u00f1a a <em>saber amar<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor a una mujer se siente como volver a la fuente misma del amor, a una, es apertura, sin importar si se recibe o no como una desea que sea recibido. Recuerdo aqu\u00ed la cita de mi querida Andrea Franulic, la apertura sigue en una, m\u00e1s all\u00e1 de como sean recibidas las aguas de su entrega.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es porque la vida es la aventura total, el arrojo y la novedad en el mundo, del mundo\u2026 Sin garant\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor sensual entre mujeres ha sido una fuente de libertad, felicidad y creatividad femeninas durante toda la historia, y me atengo a la verdad m\u00e1s estricta si digo que el amor de las mujeres ha tra\u00eddo y mantenido la vida humana desde que la humanidad existe.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace poco le\u00ed de Fabiola Mil\u00e1n (una contacto de Facebook) se\u00f1alar que el amor es la medida que nos permite reconocer la verdad y distinguir el mal del bien. Y lo dec\u00eda frente al equ\u00edvoco extendido de que el amor \u201cdistorsiona\u201d la mirada de las mujeres. Las mujeres que nos reconocemos en nuestra diferencia sexual sabemos medir con la medida del amor. En eso no nos equivocamos. En otras cosas s\u00ed. Quiz\u00e1s justamente lo hacemos, equivocarnos, y de la peor forma, cuando perdemos la gu\u00eda de amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayer me encontr\u00e9, por casualidad, con el aviso de la presentaci\u00f3n del libro de M.-M. Rivera Garretas: \u201cEl placer femenino es clit\u00f3rico\u201d, y esto es lo que dec\u00eda respecto al libro: \u201ces una celebraci\u00f3n del amor, del amor de las mujeres y del amor entre mujeres que ha nutrido la historia pese a todos los intentos de erradicarlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s pol\u00edtico en el sentido femenino, abierto, de la pol\u00edtica, que cuando hablemos del amor, lo hagamos en lengua materna, dejando atr\u00e1s la in\u00fatil y tramposa carga del relato masculino de la miseria y del dominio?<\/p>\n\n\n\n<p>Levant\u00e9monos del suelo, pues, y dejemos de hablar de los hombres y para los hombres, con sus palabras erradas, mentirosas y equ\u00edvocas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Palabras finales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He querido decir que el amor de las mujeres es la fuente de nuestro amor, que \u00e9ste nace de la relaci\u00f3n originaria y que, en ese sentido, la relaci\u00f3n tambi\u00e9n lo funda. No se puede amar la nada ni la mismidad. En ese sitio, imposible, sencillamente no hay amor. No hay vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente, ese no es nuestro lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ahora, no he encontrado palabras mejores para expresar todo esto que las que cito a continuaci\u00f3n de Luciana Tavernini: \u201c(&#8230;) para el ser humano, el origen es siempre dual y dispar; dicho con m\u00e1s precisi\u00f3n, que existe el per\u00edodo de la gestaci\u00f3n, en el cual la madre tiene dentro de s\u00ed a la criatura, de modo que, en el origen, <strong>el dos precede al uno<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro amor no es fuente de sufrimiento ni de debilidad, sino una fuerza creadora que nos indica el camino del placer y de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en el amor, como en todo, entonces, <strong>tambi\u00e9n el dos preceder\u00e1 a la una.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Escrib\u00ed este texto para la primera <strong>Feminaria: Sobre las mujeres y el amor, <\/strong>organizada por las mujeres de Tallercitas Feministas, de M\u00e9xico. A ellas agradezco la creaci\u00f3n de un espacio para hablar de Amor, tema tan caro para nosotras, y especialmente, a Mag Mantilla, por el acercamiento alegre y abierto que estamos teniendo. Este texto fue hermosamente acompa\u00f1ado por los comentarios de Diana G\u00e9, en la lejos-cerca, para ella mi gratitud y reconocimiento amorosos, en el sentido fuerte de las palabras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amor y Relaci\u00f3n en Femenino Libre 1 Resumen: A partir de la consideraci\u00f3n de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4210,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[63],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4207"}],"collection":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4207"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4207\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4664,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4207\/revisions\/4664"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4210"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}