{"id":2434,"date":"2020-09-01T23:45:58","date_gmt":"2020-09-01T23:45:58","guid":{"rendered":"https:\/\/feministaslucidas.org\/?p=2434"},"modified":"2020-11-06T18:59:50","modified_gmt":"2020-11-06T18:59:50","slug":"declaracion-8-de-marzo-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/2020\/09\/01\/declaracion-8-de-marzo-2020\/","title":{"rendered":"Declaraci\u00f3n 8 de Marzo 2020"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>RESTITUIR EL VALOR SOCIAL DE LAS MUJERES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las Feministas L\u00facidas reconocemos el <em>fin del patriarcado<a href=\"#_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em>. Su ca\u00edda se ha precipitado con total estruendo. No es precisamente un final feliz. En parte, porque a\u00fan estamos rodeadas de sus <em>muertos vivientes<a href=\"#_ftn2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em> que nos quitan la vida y nos violan. En este contexto, que es crucial para nuestra pol\u00edtica, deseamos pensar y afinar muy bien nuestras pr\u00e1cticas y acciones. Es as\u00ed como consideramos de vital importancia continuar el legado de las autoras que son nuestras referentes; esto es, restituir, en la sociedad y en la cultura, el valor social y simb\u00f3lico de las mujeres, de tal manera que nuestros cuerpos sean inviolables y el matarnos sea impensable.<\/p>\n\n\n\n<p>El valor social de las mujeres no se mide con los hombres, en nada. No significa llenar la sociedad de representaciones que refuercen los estereotipos femeninos, pues esto el patriarcado lo ha hecho durante siglos. Las representaciones culturales y el lenguaje deben vehicular un <em>femenino libre o sentido libre de ser mujer<a href=\"#_ftn3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><\/em>, es decir, libre de los estereotipos de g\u00e9nero codificados por el r\u00e9gimen patriarcal; libre de su falocracia coital y de toda su pol\u00edtica sexual, que fomenta una sexualidad reproductivista, anuladora del placer clit\u00f3rico<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido libre de la diferencia femenina debe estar en el cine, en los medios de comunicaci\u00f3n si estos dejan de estar en manos del poder, en las escuelas mientras duren, en las lecturas que se realicen en cualquier lugar, en la historia que se relate en la calle, en el aula, en la casa. Las esculturas, cuadros, libros, etc., deben impregnarse de femenino libre, de genealog\u00eda de mujeres, de madres, hijas, amigas, hermanas, pensadoras, pol\u00edticas, activistas, artistas, escritoras. Deseamos seguir representando las relaciones entre mujeres, en especial, la relaci\u00f3n entre la madre y la hija, interrumpida por el patriarca incestuoso, porque restituir el valor social de las mujeres pasa, principalmente, por retornarle a la madre su <em>autoridad<a href=\"#_ftn5\"><strong>[5]<\/strong><\/a><\/em>. Junto a todo esto, es fundamental reparar en la lengua que usamos, las palabras que decimos para nombrar y definir, las connotaciones que elegimos para referirnos a otra mujer, porque rechazamos el r\u00e9gimen de significados patriarcales en todas las dimensiones de nuestra existencia, y le abrimos los brazos al <em>orden simb\u00f3lico de la madre<\/em>, es decir, elegimos hablar en <em>lengua materna<\/em> y no usar las palabras androc\u00e9ntricas que nos aplastan y tergiversan nuestra experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La radicalidad, <em>el tomar las cosas desde la ra\u00edz<a href=\"#_ftn6\"><strong>[6]<\/strong><\/a><\/em>, va por este camino de pol\u00edtica de mujeres, que requiere cada d\u00eda m\u00e1s consistencia y sistematicidad. Somos quienes, conscientes de nosotras mismas, trabajamos para ser libres del patriarcado y de todo lo que este acarrea. Cada una desea librarse de sus propios <em>c\u00e1nones de vaginalidad<a href=\"#_ftn7\"><strong>[7]<\/strong><\/a><\/em>, de todo aquello que le resta independencia simb\u00f3lica de los hombres y refuerza la envidia y competencia entre mujeres. Esto debemos expandirlo tanto en nuestra apuesta simb\u00f3lica en el mundo como en la pr\u00e1ctica concreta de nuestras relaciones, que, m\u00e1s que tomar la forma de la sororidad, toma la figura del <em>affidamento<a href=\"#_ftn8\"><strong>[8]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Si se restituye el valor social de las mujeres, los feminicidios<a href=\"#_ftn9\"><strong>[9]<\/strong><\/a>, las violaciones y su impunidad SE ACABAN.<\/strong> Nunca se acabar\u00e1n a trav\u00e9s del derecho, las leyes, la paridad o la igualdad. Al contrario, el derecho masculino viene a confirmar nuestra desvalorizaci\u00f3n social. Por su parte, los discursos conservadores o progresistas de la diversidad de g\u00e9neros, de la disidencia sexual, de la inclusividad, etc., son funcionales a la p\u00e9rdida del valor social de las mujeres y, en consecuencia, no contrarrestan los feminicidios, sino que los fomentan, puesto que niegan la potencialidad de la diferencia sexual femenina libre y aut\u00f3noma, que debe ser significada por cada mujer en primera persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, necesitamos mirar alrededor y encontrar, en el lenguaje y la representaci\u00f3n, el valor social del sentido libre de ser mujer por todas partes, necesitamos continuar la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de expandir este valor, de plasmarlo y encarnarlo, tal como lo han venido haciendo las<em> pensadoras de la diferencia sexual<\/em> y las <em>feministas radicales de la diferencia<\/em>. Deseamos llenar los cuadernos y libros con las palabras, llenar los muros, las calles, las telas con las im\u00e1genes, de las mujeres de nuestra genealog\u00eda materna, de las mujeres de nuestra genealog\u00eda de pensadoras y pol\u00edticas, de las mujeres que llevan a cabo, en el anonimato, la gran obra de civilizaci\u00f3n que es dar la vida y la palabra, nada menos que la capacidad simb\u00f3lica de la especie humana. Necesitamos <em>nombrar el mundo en femenino libre<\/em> y no en un pretendido y falso neutro, aunque se disfrace de E. Deseamos que se entienda que nada de esto es compensatorio, porque \u201clas mujeres no somos una cuota, SOMOS LA MEDIDA DEL MUNDO\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REVUELTA SOCIAL EN CHILE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La revoluci\u00f3n en nuestro pa\u00eds deja en evidencia tambi\u00e9n el <em>fin del patriarcado<a href=\"#_ftn10\"><strong>[10]<\/strong><\/a><\/em>, que se arrastra desde mucho antes, gracias a la <em>pol\u00edtica de las mujeres<a href=\"#_ftn11\"><strong>[11]<\/strong><\/a><\/em>. Nosotras apoyamos la revuelta en su sentido m\u00e1s genuino y, por eso, seguimos en ella. \u00bfCu\u00e1l es este sentido? Para nosotras, es lo que conlleva de <em>orden simb\u00f3lico de la madre<a href=\"#_ftn12\"><strong>[12]<\/strong><\/a><\/em>, esto es, la transformaci\u00f3n profunda de las relaciones humanas para que estas dejen de ser <em>instrumentales<\/em>, a la usanza patriarcal, y sean <em>relaciones sin fin,<\/em> a la usanza de las mujeres<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>. Asimismo, es todo lo que esta revuelta demanda de justicia social y de buen vivir, como la autonom\u00eda de los pueblos originarios, el respeto a la naturaleza y a todas las especies, la liberaci\u00f3n de los recursos naturales (en especial, el agua), las pensiones dignas para la vejez, una educaci\u00f3n sexuada, gratuita y de calidad, etc., un largo etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Principalmente, conlleva el fin de la <em>pol\u00edtica con poder<a href=\"#_ftn14\"><strong>[14]<\/strong><\/a><\/em>, de la pol\u00edtica de los partidos, de la pol\u00edtica institucional; en otras palabras, del estado moderno de derecho que se configur\u00f3 dej\u00e1ndonos fuera a las mujeres. Este descreer de la pol\u00edtica establecida es un sentimiento genuino y lo han manifestado sobre todo las y los j\u00f3venes. Las mujeres lo sentimos hace siglos; las madres, hace milenios. Las y los reci\u00e9n llegadas\/os traen su novedad a este mundo viejo que los recibe<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a>. Y su novedad coincide con nuestras b\u00fasquedas y hallazgos seculares. <strong>No queremos m\u00e1s la pol\u00edtica con poder<\/strong>. Sin embargo, el estado criminal, capitalista y patriarcal, lleno de <em>muertos vivientes<a href=\"#_ftn16\"><strong>[16]<\/strong><\/a><\/em>, no recibe esta novedad, sino que la entierra, la asesina, la deja sin visi\u00f3n, para mantener su estato quo, sus intereses econ\u00f3micos y de poder, para sacarle brillo a su derrota y mostrar su miseria a vista y paciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos duele y enfurece que queden impunes los patriarcas asesinos, violadores y torturadores de todos los tiempos criminales de este pa\u00eds y del planeta entero, que hoy son los feminicidas, son los hombres prostituyentes y todos los que colaboran a favor de la industria sexual; son tambi\u00e9n los asesinos de quienes participan activamente de esta revuelta, y de las mujeres, hombres, ni\u00f1as y ni\u00f1os del pueblo mapuche. La \u00fanica violencia que reconocemos es la violencia patriarcal y la violencia de estado; no nos sumamos al coro hip\u00f3crita contra la delincuencia y su parodia televisiva. Como dijo la beguina Hadewijch de Amberes, a principios del siglo XIII, <em>la fuerza con la fuerza, el amor con el amor\u2026 todas las cosas hay que buscarlas en lo que ellas mismas son<\/em>.<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA NUEVA CONSTITUCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando a una crisis, sobre todo de profunda magnitud, se le responde con las viejas respuestas aprendidas de siempre, o sea, se la enfrenta con los mismos prejuicios y pr\u00e1cticas reiterativas, ya probadas y fracasadas, vuelve a explotar una y otra vez, y lo hace cada vez peor<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a>. Por eso, no les damos cr\u00e9dito a las respuestas que da la <em>pol\u00edtica con poder<a href=\"#_ftn19\"><strong>[19]<\/strong><\/a><\/em>. Para que una constituci\u00f3n sea realmente Nueva y no vuelva a explotar en 10 a\u00f1os m\u00e1s, no basta que se levante desde la soberan\u00eda del pueblo de los hombres, necesitamos que lo haga tambi\u00e9n desde la soberan\u00eda del pueblo de las mujeres<a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>. Es decir, tiene que inscribir la diferencia sexual femenina libre, porque <strong>nadie nos debe incluir<\/strong>. La disidencia sexual no nos incluye, menos como mujeres lesbianas, el sujeto (pseudo)universal del lenguaje del derecho patriarcal, tampoco.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino, para nosotras, no es la inclusi\u00f3n ni la identidad de g\u00e9nero; no es la paridad ni la igualdad con los hombres. Inscribir el femenino libre tampoco significa estar visibles en el lenguaje como v\u00edctimas, sino que se trata de aparecer como protagonistas de nuestras propias vidas. No es hablar de la <em>miseria masculina<\/em>, sino de y desde la <em>libertad femenina<a href=\"#_ftn21\"><strong>[21]<\/strong><\/a><\/em>. Esto implica sexuar el lenguaje del derecho. Para nosotras, una constituci\u00f3n digna del momento hist\u00f3rico que estamos viviendo, que es el fin de una civilizaci\u00f3n desequilibrada y unilateral, tendr\u00eda que explicitar de forma determinante que el cuerpo femenino es inviolable e impensable el violentarlo, porque el nacer mujer es una fuente de valor insustituible y solo las mujeres podemos sacar a la luz del sol sus contenidos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Descubrimiento del a\u00f1o 1996 de las feministas de la Librer\u00eda de Mujeres de Mil\u00e1n. El fin del patriarcado implica dos cosas interrelacionadas. La primera es que las instituciones, sobre todo las de su pol\u00edtica sexual, han perdido cr\u00e9dito en la mente y en la vida de muchas mujeres. La segunda es que las mujeres somos due\u00f1as de nuestros cuerpos y sus frutos. Cuando esto \u00faltimo no ocurre, lo vivimos como una gran injusticia, pero ya no como una pr\u00e1ctica naturalizada, como ocurr\u00eda mientras duraba su <em>contrato sexual<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Expresi\u00f3n que tomamos de la pensadora de la diferencia sexual, la historiadora espa\u00f1ola Mar\u00eda Milagros Rivera Garretas, en su texto <a href=\"http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/textos\/10\/222\/\">http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/textos\/10\/222\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Tomamos estas figuras de Mar\u00eda Milagros Rivera Garretas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Carla Lonzi escribe Mujer clit\u00f3rica y mujer vaginal, planteando que la primera colonizaci\u00f3n que sufrimos las mujeres en las sociedades patriarcales es ps\u00edquica y fisiol\u00f3gica al habernos impuesto el mito de que nuestro placer org\u00e1smico reside en la vagina y no en el cl\u00edtoris y, por lo tanto, coincide con el del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Autoridad viene del \u00e9timo <em>augere,<\/em> que significa \u2018hacer crecer\u2019, \u2018dar auge\u2019. La autoridad de la obra materna, que es dar la vida y la palabra, es usurpada, en los albores de las sociedades patriarcales, para desplazar a la madre por el Padre, su ley y palabra, transformando la autoridad en autoritarismo. Ver la obra de Luisa Muraro, quien descubre la figura del <em>orden simb\u00f3lico de la madre<\/em>. Dice M. M. Rivera Garretas que <em>el orden simb\u00f3lico es la lengua que hablamos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Significado etimol\u00f3gico de la palabra \u2018radical\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> M. M. Rivera Garretas habla de c\u00e1nones de vaginalidad para referirse a la falta de independencia simb\u00f3lica de las mujeres respecto de los hombres, el seguir consider\u00e1ndolos medida del mundo. Viene esto de la figura de la mujer clit\u00f3rica y la mujer vaginal de Carla Lonzi, a la que hicimos ya referencia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Pr\u00e1ctica pol\u00edtica y social descubierta por las feministas de la Librer\u00eda de Mujeres de Mil\u00e1n. Es una pr\u00e1ctica de <em>disparidad<\/em>, porque su importancia reside en reconocerle su <em>m\u00e1s <\/em>a una mujer y no en pretender que seamos todas iguales, como sucede con la sororidad, la que no ha terminado con la envidia ni la competencia destructiva en los espacios feministas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> Tambi\u00e9n se tendr\u00edan que terminar los feminicidios simb\u00f3licos, es decir, el silenciamiento, la difamaci\u00f3n, el ocultamiento de obras, etc., de las pensadoras, activistas, de todas quienes ejercen un liderazgo en el movimiento de mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Descubrimiento del a\u00f1o 1996 de las feministas de la Librer\u00eda de Mujeres de Mil\u00e1n. El fin del patriarcado implica dos cosas interrelacionadas. La primera es que las instituciones, sobre todo las de su pol\u00edtica sexual, han perdido cr\u00e9dito en la mente y en la vida de muchas mujeres. La segunda es que las mujeres somos due\u00f1as de nuestros cuerpos y sus frutos. Cuando esto \u00faltimo no ocurre, lo vivimos como una gran injusticia, pero ya no como una pr\u00e1ctica naturalizada, como ocurr\u00eda mientras duraba su <em>contrato sexual<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Pol\u00edtica de las mujeres que es milenaria y toma especial fuerza en el \u00faltimo tercio del siglo XX con los grupos de toma de conciencia (Rivera, <em>La diferencia sexual en la historia<\/em>, 2005).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> El orden simb\u00f3lico es la lengua materna que aprendemos de la madre, o de quien ocupe su lugar, en la primer\u00edsima infancia. Lo aprendemos estando en relaci\u00f3n y con autoridad materna, que viene de \u2018augere\u2019, cuyo significado es \u2018hacer crecer\u2019. En las sociedades patriarcales, sobre todo occidentales y modernas, este orden simb\u00f3lico es usurpado y desplazado por el r\u00e9gimen simb\u00f3lico patriarcal, que tergiversa, fragmenta y silencia la experiencia femenina. Ver Luisa Muraro, <em>El orden simb\u00f3lico de la madre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> La relaci\u00f3n instrumental es la que usa a alguien para lograr cualquier meta. La relaci\u00f3n sin fin es aquella que se basa en el gusto y placer de estar en relaci\u00f3n solo por el hecho de estarlo (Cigarini, Muraro, Rivera, <em>El trabajo de las palabras<\/em>, 2008).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> M.M.R.G. opone la pol\u00edtica con poder a la pol\u00edtica de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> Tomamos esta idea de la fil\u00f3sofa pol\u00edtica Hannah Arendt, en especial de su texto La crisis de la educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> Expresi\u00f3n que tomamos de la historiadora de la diferencia sexual, Mar\u00eda Milagros Rivera Garretas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> La cita no es textual, aparece completa en <em>Mujeres en relaci\u00f3n: feminismo 1970-2000<\/em>, de Mar\u00eda Milagros Rivera Garretas, p.45.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Esta idea la tomamos del texto de Hannah Arendt, La crisis de la educaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Mar\u00eda Milagros Rivera Garretas opone la pol\u00edtica con poder, que es partidista y masculina, a la <em>pol\u00edtica de las mujeres<\/em>, que se practica sin ejercer la fuerza ni el poder.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> Luce Irigaray se refiere al pueblo de los hombres y al pueblo de las mujeres. En algunos textos de su libro <em>Yo, t\u00fa, nosotras<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> La <em>econom\u00eda de la miseria femenina<\/em> que inunda los medios masivos de comunicaci\u00f3n, en especial los d\u00edas 8 de marzo, es, en realidad, la miseria masculina: mujeres asesinadas, sueldos desiguales, feminizaci\u00f3n de la pobreza, etc. Esta idea la tomamos de Milagros Rivera en <a href=\"http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/textos\/10\/211\/\">http:\/\/www.ub.edu\/duoda\/web\/es\/textos\/10\/211\/<\/a> Y de Lia Cigarini es la figura de la <em>libertad femenina<\/em>, para referirse a una libertad relacional, m\u00e1s practicada por mujeres que por hombres, y que no es liberal ni individualista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RESTITUIR EL VALOR SOCIAL DE LAS MUJERES Las Feministas L\u00facidas reconocemos el fin del patriarcado[1]&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2935,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[61],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2434"}],"collection":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2434"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2434\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2435,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2434\/revisions\/2435"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2935"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/feministaslucidas.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}